Diez consejos para ganar un concurso literario (I)

  

El año pasado fue el año de los concursos literarios. Empecé a enviar mis relatos en verano a diversas convocatorias y, como ya he comentado por aquí, estoy bastante satisfecho con los resultados que he obtenido hasta ahora. Por tanto, he decidido que el 2015 también va a ser el año de los concursos.

Sé que a muchos escritores no les gustan estos eventos por causas polivalentes: Hace tiempo participaron en algún concurso y nunca ganaron nada, creen que no merece la pena porque están todos amañados, o porque los jueces no se leen las obras, etc. Hay casos en los que todo esto puede ser verdad, pero otros muchos en los que no.

En mi opinión, los concursos son una vía más para entrar en el mundo literario, al igual que la autopublicación, los blogs, las colaboraciones o la participación en revistas. Un escritor debe, al menos, conocer bien todas las herramientas que están a su alcance y luego juzgar cuáles le conviene utilizar. 

Esta primera tanda de consejos que presento abajo son el fruto de este medio año de experiencia buscando, filtrando y enviando manuscritos a diferentes convocatorias. Espero que los encontréis útiles y os animéis a participar en el futuro. 

1# Aprende a buscar concursos

La mayoría de las convocatorias importantes suelen aparecer en las listas que se van actualizando regularmente en:

           Sin embargo, si sólo consultas estas dos páginas estás perdiéndote un montón de oportunidades. Si quieres estar al día debes seguir las páginas web y las cuentas de Twitter de un buen número de editoriales pequeñas. Si escribes relatos de género (da igual de qué género), también debes investigar las opciones que existen en tu área. Algunas ideas:

  1. Localiza los foros donde los aficionados se reúnen, normalmente incluyen secciones donde se anuncian los nuevos concursos. 
  1.   Sigue los blogs de otros escritores que están empezando, lee sus biografías, mira los concursos que han ganado o dónde han publicado sus primeros relatos. Busca esas editoriales o revistas en Google. Algunos concursos se convocan de forma periódica, incluso varias veces al año. En otros casos puedes encontrarte con convocatorias que estén abiertas.

2# Aprende a filtrar concursos

            Es inviable participar en todos los concursos, porque hay cientos. Por esa razón, cada escritor debe distribuir sus energías del modo más eficiente posible. No vale cualquier concurso. Tienes que tener muy claro qué objetivos persigues a la hora de participar. Por ejemplo, yo suelo enviar mis textos a concursos de relatos cuyo premio consiste en la publicación, a ser posible en formato físico. También tengo en cuenta quién convoca el concurso, la distribución que tendrá la obra, etc. 

Mi objetivo es publicar, que me lean y hacerme un currículo de escritor, y de ahí vienen mis preferencias a la hora de elegir un concurso u otro.  Si tu objetivo, en cambio, es ganar dinero, tendrás que elegir concursos cuyo premio sea económico. Te advierto que si hay dinero en juego, ganar es siempre mucho más difícil.

                

3# No hay concurso pequeño

            Tenemos que ser realistas con nuestras pretensiones. No vas a ganar el Premio Planeta ni el Minotauro, no importa lo bueno que seas. Hay que ser humildes, y además es bonito y de recibo participar aportando valor a proyectos nuevos, a editoriales de small press, a pequeñas revistas literarias y a talleres de escritura. 

Si consideras que todas esas cosas no están a tu altura como escritor, hasta luego y buena suerte con tu manuscrito. Aunque se suelen contar las historias de los novelistas que pegan el “pelotazo” y se hacen millonarios, la cruda realidad es que la mayor parte de los escritores van haciendo su carrera poco a poco. Sí, Zafón y Dan Brown también. 

Dicho esto, si la entidad que convoca el concurso no te parece de confianza, es mucho mejor no enviar nada. Visita su página web y analiza con lupa sus actividades. Lo importante para mí no es que sea un proyecto grande, sino que se note que los organizadores son profesionales y le han puesto pasión y cariño. Si la maquetación de la web es horrible, las ilustraciones de las portadas de sus publicaciones se han hecho con Paint y los textos están mal editados y llenos de faltas de ortografía y erratas… En fin, yo no me atrevo a dejar mis relatos en manos de gente así.

4# Entiende por qué se convocan concursos

 

             Parece algo tonto, pero ¿te has parado a pensar por qué alguien se molesta en convocar un concurso literario? La razón más obvia es descubrir y promocionar el talento de nuevos escritores, pero puede haber muchas otras. Saber cómo funciona un concurso y por qué se convoca puede ayudarte a decidir si te interesa o no participar:

  1. Algunos concursos de editoriales grandes se convocan por una mera cuestión de publicidad y márketing. El resultado es que en algunos casos se elige bajo cuerda y de forma poco honesta a un escritor importante, y se aprovecha el tirón del concurso para favorecer la promoción en prensa y poder poner algo llamativo en la cubierta del libro. Participar en un concurso de este tipo no merece la pena.
  1. Otros concursos se convocan para conseguir clientes. Esto no es algo ilegal, pero sí deshonesto, y desgraciadamente cada vez es más común. La editorial en cuestión, que es una plataforma de autoedición encubierta, convoca un concurso literario para descubrir nuevos talentos para la cantera. En la práctica, el concursante recibirá un correo pasado el plazo diciéndole que su obra no ha ganado, pero que tiene mucha calidad y que están interesados en publicarla, siempre a cambio de una cantidad económica (el escritor se compromete a comprar los cien primeros ejemplares a un precio especial, por ejemplo).

Mi consejo es que huyáis de estas editoriales como de la peste. Si de verdad estáis interesados en coeditar o autoeditar es mucho mejor que analicéis las opciones disponibles. De hecho, en muchos casos y sólo con un poco de esfuerzo extra podéis ahorraros bastante dinero si contactáis vosotros mismos con la imprenta y contratáis los servicios de un corrector y un maquetador freelance.

  1. Otros concursos no sólo premian al ganador, sino que también conceden accésits o seleccionan varios relatos de otros participantes para publicar una antología. En estos casos siempre es interesante participar porque, aunque no ganemos, tenemos la posibilidad de ver nuestro relato publicado en un sello editorial.
  1. En general, si el premio consiste en la publicación de tu relato, es mucho más fácil ganar concursos de micro. ¿Por qué? El mejor cliente y publicista de un libro cualquiera es, casi siempre, el propio escritor. Las editoriales lo saben muy bien. Una antología de trece relatos será comprada, al menos, por los familiares y amigos de los trece escritores que participan en ella. Una antología de doscientos microrelatos… No es necesario hacer cuentas, ¿verdad?

             Esto en sí no es algo malo, simplemente algo que puedes tener en cuenta a la hora de decidirte. Yo he participado en concursos de micro, pero no es uno de mis géneros favoritos ni el mejor modo de mostrar mis habilidades como escritor, porque creo que funciono mejor en textos más largos. Que cada cual decida.

5# Lee las bases. Sigue las bases

  

            Parece otra obviedad, pero no está de más recordarlo. Las bases de un concurso son sagradas. Si la extensión máxima es de 2000 palabras, mejor 1800 que 2200. Intenta ser cuidadoso con los pseudónimos, la plica, las direcciones de envío y los datos personales. Si te piden el texto en formato rtf y con letra Times New Roman, por el amor de dios, ajusta el formato a los requisitos. Y si no especifican el formato, nunca envíes pdfs. Desconfía de aquellos que piden pdfs; la mayoría de los editores los odian, precisamente porque no se pueden editar.

            Quizá el mayor error es enviar un relato que no se ajusta del todo a la temática de la convocatoria. Esto ocurre cuando adaptamos relatos antiguos para darles una segunda oportunidad, o cuando no se nos ocurre nada que encaje en el tema propuesto. ¿Mi consejo? Si no sabes de qué escribir, mejor no escribas nada.

             Me pareció especialmente relevante el testimonio del editor Juan Ángel Laguna Edroso en su blog de Ociozero, tras la convocatoria de un concurso para una antología de terror que tenía como tema “Arañas”. Dice:

También se notó en la calidad y la pertinencia: “solo” 57 se consideraron aptos para la antología, algo más de la mitad frente a los dos tercios de la anterior convocatoria. Con algunos hubo discrepancias, pero me parece significativo y, además, es una tendencia que se mantuvo o empeoró en convocatorias posteriores. 

         En otras palabras, casi la mitad de los relatos que se presentaron a ese concurso no eran pertinentes ni tenían la calidad suficiente y fueron descartados de inmediato. Si esto no nos hace reflexionar sobre cómo debemos adecuarnos lo más posible a la temática de una convocatoria, nada lo hará.

         Aquí tienes el link a la segunda parte, con otros cinco consejos relativos a los concursos literarios, incluyendo la importancia de registrar nuestras obras, y de tener controlado aquello que vamos enviando.

               Mientras tanto, un saludo y feliz semana.

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11 comentarios

  1. Hola, Víctor. Hace algún tiempo te comenté en este mismo blog mi experiencia personal con los concursos literarios. Desgraciadamente aún no he logrado ganar ninguno. Y eso ha hecho crecer en mí un sentimiento de frustración y derrota que, sólo con el paso de los días, he conseguido revertir en rabia y en querer demostrar lo buen escritor que soy volcando mi talento en nuevos proyectos literarios.
    Te doy toda la razón en lo que dices, que un concurso puede ser un excelente trampolín hacia empresas mayores. Sin embargo, hoy en día, gracias a la democratización de la autopublicación, quizás ese trampolín ya no sea tan atractivo ni tan determinante como antaño. Últimamente he leído no pocos testimonios de autores que han sido fichados por grandes editoriales a raíz de haber accedido a sus libros autopublicados.
    En cualquier caso, tu post de hoy me ha parecido sumamente interesante e instructivo. Estaré atento a la segunda parte.
    A propósito, muchas gracias por pasarte por mi blog y por haber dejado tu huella en forma de comentario. Te agradezco tus amables palabras en relación a mis letras.
    Recibe un fuerte abrazo, Víctor. Nos leemos.

  2. Hola Pedro. Por eso no hay que desanimarse. Ganar un concurso literario es difícil, de hecho lo más normal es no ganar. La causa muchas veces no tiene nada que ver con que lo que hayamos enviado no sea bueno o no esté bien escrito. Depende del criterio y de los gustos personales de los jueces, de la calidad de los otros textos presentados y un largo etcétera. También puede haber causas arbitrarias (ejemplo: dos relatos muy buenos podrían tener un puesto en una antología, pero la historia de ambos es muy similar, y para dar variedad a los cuentos debe rechazarse uno). Hablaré más de ello en la próxima entrada.

    Yo creo que la autopublicación es otra herramienta MUY efectiva para triunfar como escritor, pero puede ser complementada. Como hay tanta competencia entre los libros autoeditados, se me ocurre que el poder incluir en tu perfil de autor que has ganado tal o cual concurso puede ser efectivo para aumentar las ventas. Pasa como con un CV en cualquier otra profesión, lo que viene a decir es: Uno de mis textos ha sido evaluado por profesionales y han decidido que tenía la suficiente calidad para ganar un premio. Eso sí, no es más que un complemento o una ayuda, lo verdaderamente importante es que el libro que autoedites sea bueno y que te curres el tema del márketing. Está claro que se puede triunfar como escritor sin pasar por un solo concurso y uno no pierde nada por hacerlo así.
    Con respecto a tu blog, me gusta mucho tu estilo (me recuerda a los Monty Python y también un poco a Terry Pratchett) y te tengo en mi lista de Digg. Entro siempre que actualizas desde hace ya un tiempo, pero no suelo comentar en las páginas que visito. ¡Comentar más en otros blogs es uno de mis propósitos para 2015!

    Como siempre, gracias por pasarte por aquí y dejar tus impresiones.

  3. A mí me ha gustado todo el artículo: un detallado examen de los concursos literarios (en espera de esa segunda parte -que a día de hoy he visto que ya está publicada-).

    No obstante, me quedo con el segudo párrafo de tu respuesta a Pedro.

    Un saludo y leeré la segunda parte del artículo, por supuesto 🙂

  4. Hola.
    Me han parecido muy interesantes tus reflexiones, pero me gustaría que aclararas algo más el tema del archivo en pdf, porque precisamente es el formato en el que estoy enviando mis escritos a concurso.
    Yo soy muy nuevo en esto y, quizá, demasiado desconfiado, por ello decidí enviar el primero en pdf y protegido, para que no me lo toquen, pensando que si les interesa, ya me avisarán para que lo envíe en otro formato. Si no les interesa, prefiero que no me lo puedan tocar.
    Espero tu respuesta como agua de mayo, porque en breve envío mi segunda novela a otro premio.
    Gracias y un saludo.

  5. ¡Hola! Pues en la mayor parte de los concursos literarios, el formato del archivo viene especificado en las bases. Casi nunca es pdf, entre otras cosas precisamente porque si resultas seleccionado, las labores de edición con un pdf son imposibles, y tendrían que solicitarte de nuevo el archivo. Normalmente se suele pedir en .doc o en .rtf (formato de texto enriquecido).

    Si las bases no especifican lo del formato en ninguna parte, yo escribiría un mail a los seleccionadores con la consulta. Y, de todas formas, desconfiaría de un concurso que no especifica el formato de archivo desde el principio: Puede deberse a inexperiencia, a omisión involuntaria, o simple dejadez. Eso sí, si envías tu texto en pdf cuando los seleccionadores lo quieren en formato Word, corres un riesgo altísimo de que te descalifiquen sin leerlo siquiera.

    Por otro lado, me parece entender que tu interés al enviar un pdf protegido es evitar la adulteración o copia de tu manuscrito. Comprendo tu preocupación, pero un pdf no te protegería de un supuesto plagio. La única forma de asegurarte 100% contra un plagio es registrando tu novela en el Registro de la Propiedad Intelectual (asumo que eres de España; si no, deberás informarte del organismo que cumpla esa función en tu país). La única alternativa que conozco y de la que me fío es SafeCreative, una empresa privada que ofrece el mismo servicio y que tiene una opción gratuita de registro, aunque te advierto que es bastante limitada.

    De todas formas, te sorprenderías de la cantidad de escritores con muchas tablas que no se molestan en registrar sus obras, ni siquiera después de su publicación. Yo recomiendo hacerlo, pero el plagio, aunque exista, es mucho menos frecuente de lo que te puedas imaginar.

    Espero haber aclarado algo tus dudas. ¡Un saludo!

  6. Gracias, Víctor, por la información.
    Decirte que sí que registro las obras antes de enviarlas y que comprendo lo que dices acerca del plagio, que, créeme, no es mi miedo. Ojalá alguien me plagiara. Significaría que tengo calidad suficiente como para ser plagiado.
    Otra pregunta, ya que estamos. Los agradecimientos que se suelen colocar al final de la novela, ¿se pueden mandar también a los concursos o se ponen solo una vez que se vaya a publicar?
    Gracias de antemano y un saludo.

  7. ¡Uf! Eso ya ni idea, pero no creo que tenga demasiada importancia. Supongo que, si fuese yo, no metería los agradecimientos en el manuscrito. Creo que es algo que debe de incluirse al final del proceso, y lo que envías no deja de ser una obra aún incompleta. Si deciden publicarte, tiempo habrá de añadirlos.

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