Minitramas y antitramas. Dos alternativas al viaje del héroe

En esta web ya hemos hablado del viaje del héroe y también del método BS2 de Blake Snyder para guiones cinematográficos. También puedes ver cómo las historias de terror tradicionales japonesas se desvían de la supuesta norma en este artículo que escribí para Excentrya. Si te interesa el tema, otro día podemos hablar de la morfología del cuento popular de Propp o del viaje de la heroína, o de las otras mil opciones que hay ahí fuera, pero hoy me gustaría compartir contigo los conceptos de arquitrama, minitrama y antitrama definidos por Robert McKee en su libro El guion Story.

El viaje del héroe no es la panacea que dicen que es

Y esto se debe a que tiene varios problemas. En primer lugar, no fue ideado como un manual o una lista de puntos que seguir a la hora de crear nuevas historias, sino como un sistema de análisis de historias clásicas. Para la investigación académica el viaje del héroe tiene sentido; como herramienta de trabajo para el escritor profesional, no tanto.

Además, el viaje del héroe no es universal, cosa que Vogler sabía de sobra cuando adaptó el trabajo de Joseph Campbell, sino que acarrea un buen puñado de connotaciones culturales sobre qué es y cómo debe comportarse un «héroe» y también sobre qué es y cómo debe ser una «historia».

Otro problema más, es que en este último año el viaje del héroe está por todas partes y se adopta como punto de partida para cualquier análisis de estructura. ¿Qué es lo que suele pasar? Pues lo mismo que me pasó a mí cuando por fin me compré las Doc Martens con las que llevaba soñando desde que tenía quince años, que me puse a mirar a la gente a los pies por primera vez en la vida y me dio la impresión de que toda la humanidad se había comprado unas doc Martens antes que yo.

Es decir, que si andas buscando trazas del viaje del héroe en cualquier historia, hay posibilidades muy altas de que las vayas a encontrar.

Sin embargo, no hay que irse tan lejos para percatarse de que existen multitud de historias que no siguen la estructura del viaje del héroe clásica. Piensa en Memento, piensa en Reservoir Dogs, piensa en El gran Lebowski o en Barton Fink.

Las historias son demasiado ricas, demasiado poderosas, para encajar en una única estructura.

El triángulo narrativo

Por si no era suficiente con los eneagramas, he aquí otra forma geométrica para alegrarte el día. Menos esotérica, eso sí.

Robert McKee lo llama el triángulo narrativo, una suerte de mapa que pretende enmarcar todas las posibilidades formales del diseño de una trama de una película (como verás a continuación, el sistema vale también para novelas, pero no del todo). Planear la trama es, por tanto, elegir los acontecimientos que tendrán lugar en la historia y el orden en el que aparecerán en esta.  Me gusta imaginar cada uno de los lados del triángulo como una suerte de «gradiente» o de «espectro», de forma que a medida que nos acercamos al punto intermedio, cada uno de los diseños de la trama se desdibuja y va perdiendo sus elementos constitutivos en pro de los que definen al siguiente vértice.

Sea como sea, en el vértice superior tenemos lo que llama «el diseño clásico» o arquitrama, donde «un protagonista activo lucha (…) contra fuerzas externas antagonistas en la persecución de su deseo, a través de un tiempo continuo, dentro de una realidad ficticia coherente y causalmente relacionada, hasta un final cerrado de cambio absoluto e irreversible».

Seguro que te suena. La arquitrama y el viaje del héroe parecen esencialmente dos formas de definir lo mismo.

Ahora bien, ¿qué hay de los otros dos vértices del triángulo?

La minitrama

En el vértice inferior izquierdo se encuentra la minitrama, que recibe su nombre del concepto de «minimalismo». La minitrama toma como punto de partida la arquitrama para después reducir sus elementos:

Finales: Ante los finales cerrados de la arquitrama, la minitrama ofrece finales más o menos abiertos en los que, si bien se resuelven la mayoría de las líneas argumentales, pueden persistir ciertos puntos oscuros, ambigüedades o preguntas por responder.

Conflicto: Ante los conflictos externos de la arquitrama (que suelen consistir en matar dragones o destruir imperios), la minitrama se centra en los conflictos internos. Si bien ambos tipos se manifiestan en todas las historias, no lo hacen necesariamente en una situación de equilibrio. En la minitrama es factible que fuera no esté ocurriendo esencialmente nada, cuando dentro de la cabeza del personaje se está produciendo una tormenta emocional.

Protagonista: La minitrama potencia los protagonistas múltiples —con un peso narrativo similar— frente a la figura del «héroe» de la arquitrama. En vez de tener una historia principal de la que van surgiendo un número variable de historias secundarias (en el cine suele ser una única «historia B» que refuerza el mensaje de la principal, en literatura normalmente son dos o incluso más que no tienen por qué guardar una gran relación con el tema de la obra), la minitrama puede tener varias historias con el mismo peso, pequeños relatos breves que pueden o no entrecruzarse, cada uno de ellos con su propio protagonista.

La arquitrama, además, utiliza a un protagonista activo.

Sin duda lo habrás escuchado muchas veces: «Usa verbos activos cuando escribas tu sinopsis». El protagonista desea algo, tu personaje siempre se encuentra en movimiento, hace esfuerzos para conseguirlo y de las fuerzas de oposición surge el conflicto, etcétera, etcétera (me acuerdo bien porque era algo que me estresaba bastante mientras escribía mi primera novela; menos mal que desde entonces he aprendido a relajarme). Sin embargo, los protagonistas de la minitrama suelen ser reactivos y más bien pasivos.

 

La antitrama

En el vértice inferior derecho se encuentra la antitrama, el teatro del absurdo, la antinovela. En vez de reducir los elementos de la arquitrama, como pasaba con la minitrama, lo que se pretende con la antitrama es dar la vuelta a sus elementos, pervirtiéndolos o ridiculizándolos.

Tiempo: La arquitrama sigue una línea de tiempo más o menos lineal. Incluso si se producen flashbacks, estos no crean una gran alteración en la trama, sino que se suelen utilizar para aclarar aspectos concretos de la línea temporal principal de la narración. La antitrama, en cambio, supone una disyuntiva, de forma que se hace difícil comprender el orden de los acontecimientos.

Causalidad: En la arquitrama se establece una relación entre los elementos de la trama, ya sea superficial o profunda. Todo ocurre por una razón y la historia avanza como una serie de acciones y reacciones, de causas y efectos. La antitrama carece de causalidad, ensalza las coincidencias y a menudo cae en el absurdo. Por cierto, del concepto de karma y de cómo funciona la suerte en los artefactos narrativos también hablé por aquí hace un tiempo.

Realidades: La arquitrama, incluso cuando trata historias ambientadas en entornos completamente fantásticos, cumple a rajatabla las reglas establecidas del mundo. Da igual que un personaje pueda viajar al pasado o que se supere alegremente la velocidad de la luz; una vez se ha establecido una regla, esta no puede violarse (un buen ejemplo son los sistemas de magia de los libros de Brandon Sanderson). En la antitrama, por el contrario, cualquier intento de definir unas reglas resulta imposible, pues la realidad que se plantea es incoherente en sí misma.

 

Conclusiones

Como puedes ver, el viaje del héroe no es una estructura ni monolítica ni única. Y además, el mundo literario, que es el que a nosotros nos interesa, es mucho más libre y rico en cuanto a estructuras que el cine (entre otras cosas, el lector no tiene problemas para saltar dentro y fuera de la cabeza del personaje). La literatura produce historias con mayor introspección, una característica intrínseca al medio, así que me atrevería a argumentar que la gran mayoría de las novelas tienen mucho más de minitrama de lo que podría parecer en un principio.

¿Y tú? ¿Ya estás harto del viaje del héroe? ¿Has explorado alguna de estas (u otras) estructuras narrativas en tus historias? ¿Te has sentido estafado alguna vez esperando leer una novela o película con una estructura clásica y encontrándote en cambio con una minitrama o una antitrama, o por el contrario te ha abierto los ojos a otras corrientes narrativas? ¡Debatamos!

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