Por qué no deberías tener un blog de escritor

Quizá conozcas la regla del décimo hombre.

Cuando un grupo de nueve personas apoya una determinada tesis con vehemencia, una décima debe defender la contraria, aunque no la comparta. Llámalo, si quieres, abogado del diablo.

El décimo hombre es una estrategia ideada para evitar los sesgos cognitivos y a veces se utiliza en las investigaciones criminales: si hay un equipo investigando un crimen y todas las pistas apuntan a un único culpable, uno de los investigadores toma su inocencia como premisa y busca sospechosos alternativos que pudieran haber cometido el delito, aunque tengan coartadas más sólidas. Al analizar una hipótesis improbable, el equipo está preparado para cualquier eventualidad o giro que pueda darse en el caso.

Hoy, yo voy a convertirme en el décimo hombre. Voy a ponerme en contra de todo el «saber popular» del mundo literario y os voy a tratar de argumentar por qué no tiene sentido tener un blog de escritor.

He aquí mis razones:

Aceptamos automáticamente como cierto lo que solo son argumentos de autoridad

Muchas veces, los escritores noveles nos limitamos a seguir los consejos que encontramos por ahí como si fuéramos un rebajo de ovejas delante del perro pastor. No es la primera vez que hablo de esto, pero hasta ahora siempre me había limitado a la planificación y a las técnicas literarias, y no a otro tipo de temas como la promoción o la visibilidad.

A nadie se le escapa que el mundo de la escritura está lleno de incertidumbres y que hay docenas de caminos que llevan al mismo punto. Como es lógico, cuando no hay una sola vía para conseguir un objetivo, lo que ocurre es que cada maestrillo enseña su librillo. A uno el canal de Youtube le funcionó a las mil maravillas, la otra imprimió miles de libros, los cargó en el maletero y se recorrió todas las librerías de España, una llegó a la lista de más vendidos de Amazon publicando dos novelas al mes, el otro se puso un esmoquin para colarse en el Premio Nadal y ofrecerle un manuscrito al editor de Destino, que casi se atraganta con el cava.

Pero que a ellos les funcionara eso, no significa que te funcione a ti.

Si tienes dudas, prueba a abrir un canal de Youtube, o a tratar de vender libros a puerta fría, o a publicar una novela en Amazon o trata de colarte en la ceremonia de entrega del Premio Nadal.

Bueno, esto último no lo hagas, que no quiero que me acusen de incitación al delito.

Hay otras ideas, sin embargo, que se repiten machaconamente, y una de ellas es el concepto de «escritor 2.0», un tipo que domina las nuevas tecnologías, que tiene presencia en redes sociales, que publica mucho y en digital y que gestiona con sabiduría y mentalidad marquetinera su nutrida lista de suscriptores.

Y, por supuesto, que tiene un blog.

Porque el blog hay que tenerlo antes siquiera de empezar a escribir. Un blog es el primer paso del escritor 2.0, un lugar donde empezar a captar lectores mucho antes de tener una novela publicada.

Pero si un blog sirviera para vender muchos libros, todos estaríamos forrados, ¿no?

Quizá lo que ocurre es que repetimos una y otra vez lo mismo sin pararnos a analizarlo bien. Y lo repetimos porque es un argumento de autoridad, un magister dixit. Por poner un ejemplo:

1) Joanna Penn tiene un blog con mucho éxito, a través del cual obtiene numerosísimas ventas.

2) Joanna Penn escribe una entrada en la que defiende que el blog de escritor es una herramienta imprescindible para obtener ventas (esto es pura especulación, no sé si lo ha hecho. Supongamos que sí).

3) Todo el mundo se monta un blog de escritor, replicando a Joanna Penn, esperando las consabidas ventas.

4) Cuando estas no se producen, creemos que estamos haciendo algo mal (que nuestros contenidos no son apropiados, que necesitamos más difusión…).

Muchas veces analizamos por qué algo tiene éxito con mucha más fruición que la utilizamos para explicar por qué algo fracasa. Creemos que la opinión de Joanna Penn va a misa porque es una experta en la materia.

Esto es el argumento de la autoridad, nos fiamos de él porque proviene de alguien reconocido y que ha demostrado que se cumple (su blog vende muchos libros). Pero, siguiendo argumentos puramente lógicos, estamos ante una falacia; es puro ad hominem. Imagina un actor famoso que hubiera sido descubierto por un mánager de estrellas mientras daba un paseo un domingo por Central Park. Su consejo a todos los actores aspirantes podría ser: «Pasead por Central Park, queridos actores en ciernes. Doy fe de que funciona». Obviamente, podríais pasear y pasear hasta que os sangraran los pies.

Igual no nos damos cuenta de que la razón por la que nuestro blog no funciona como el de Joanna Penn es porque no somos Joanna Penn.

Penn defenderá el blog con uñas y dientes, y es lógico. Cada uno defiende lo que le funciona.

Yo, por ejemplo, defiendo los concursos literarios y las convocatorias abiertas, porque prácticamente toda mi trayectoria como escritor se ha producido gracias a ellos. Os aseguro que muchos otros escritores os dirán que los concursos son una pérdida de tiempo porque, en su experiencia, lo son.

Cada uno trata de considerar que ha tenido un papel muy activo en su éxito y a desdeñar factores aleatorios o que no podemos controlar. Es el sesgo del superviviente, un concepto que Isaac Belmar explica maravillosamente en esta entrada.

Aunque algunos se pasen tres pueblos.

Un blog de escritor exitoso no te garantiza la venta de libros

O, por elaborar algo más el titular: tener un blog con muchísimas visitas no garantiza que un porcentaje significativo de las mismas se transforme en ventas.

Alguna sí, claro, eso no se puede negar. Pero aquí habría que hacer algún tipo de medición para comprobar si el número de ventas compensa el esfuerzo. A un lado, el número de horas dedicadas a montar el blog (diseño del banner, maqueo del tema, gestión de bases de datos, servidores, actualizaciones de plugins, backups), buscar contenidos online, documentarse, escribir las entradas, revisarlas, promocionarlas, responder a todos los comentarios y otro montón de pequeñas cosas que van restándole minutos al día a día.

No exagero ni pizca cuando os digo que hablamos de cientos de horas, o miles. Y no sigo, porque este blog tiene más de tres años y si me pongo a pensar mucho en la cantidad de tiempo que se me va por aquí, me deprimo.

En fin, a un lado tenemos el esfuerzo, como digo, y al otro lado las ventas que deberían compensar ese esfuerzo. ¿Por qué? Porque todas esas horas invertidas en el blog (y el dinero, no lo olvidemos, porque los buenos blogs cuestan dinero) podríamos dedicarlas a escribir, que es nuestra pasión y con lo que más disfrutamos.

Para este punto, quiero tomar como ejemplo a Chuck Wendig, que no será Joanna Penn, pero vive de la escritura, ha escrito libros franquiciados de Star Wars y combina la autopublicación con la publicación tradicional. Wendig tiene un blog llamado Terrible Minds que actualiza con mucha frecuencia y con un montón de seguidores y esto es lo que dijo en una entrada de 2015. Presta atención a los datos que ofrece y alucina con lo grande que es su blog y lo poco que ayuda a sus ventas:

«Tengo más de 7.000 suscriptores diarios en el blog y más de 10.000 lectores diarios adicionales sobre esa cifra. Toda esa gente no está comprando mis libros. Algunos sí. Y a veces, hay gente que viene y me dice que, después de tres años por aquí, han decidido echarle un vistazo a un libro mío. Y sin lugar a dudas, este blog tiene la función de difundir mis libros y a veces también los tuyos [inciso: Wendig tiene una sección para promocionar libros de otros escritores, como hice yo con la sección PostScriptum]. Me ha llevado un tiempo llegar hasta aquí. No es algo que haya pasado de la noche a la mañana. E incluso ahora, todo esto no me hace vender mágicamente más libros. Que es, por supuesto, la falacia que agentes y editores mantienen cuando te dicen que debes bloguear: Piensan que montarás una “plataforma” y que la utilizarás para “vender libros”, pero la verdad es que no funciona así. Lo que funciona para vender libros es una editorial que se compromete a hacerlo.»

¿Todavía no te has convencido? Haz una lista de tus escritores favoritos (españoles si eres español, mexicanos si eres de México, etc.) y busca en Internet, si es que todavía no lo has hecho, cuántos de ellos tienen un blog de escritor.

Ojo, no una página web, sino un blog.

Y no un blog cualquiera, no uno de esos blogs que se abrieron en los dos mil y que ahora son un cementerio de buenas intenciones. No una de esas bitácoras que se actualizan de uvas a peras y en las que solo se habla de fechas de presentaciones o el día que se publica una nueva novela.

Probablemente te des cuenta de que la mayoría de escritores profesionales no prestan mucha atención a sus blogs.

Eso, los que lo tienen.

Por qué un blog puede perjudicar tu carrera como escritor

Por dos razones básicas de las que ya hablaba en el punto anterior: tiempo y energía.

Aquí va otro de esos consejos que la gente suele lanzar al viento: La mejor promoción para un libro es escribir el siguiente libro.

No puedo valorar o desestimar este argumento, porque las antologías son esfuerzos en grupo y es mucho más difícil que alguien que haya disfrutado con un relato tuyo de 3.000 palabras esté dispuesto a gastarse veinte euros en otra antología con otro cuento tuyo de, pongamos, 4.000 palabras. Pero me suena a cierto, porque el que convence a través de un (buen) blog, convence más aún a través de un (buen) libro.

Quizá la primera novela no dé muchas ventas pero, si está bien escrita, la conversión a lectores será más alta que la de un año de blog. Porque el lector que compra tu novela es —muy probablemente—, también tu lector objetivo.

Y hay otra ventaja añadida: Se supone que quieres ser escritor. Los escritores escriben libros. Si escribes un libro, tienes un libro escrito. Lo que escribes en un blog… bueno, normalmente se lo lleva el viento.

Son sentencias simples pero contundentes. Si tuviéramos una cantidad de tiempo ilimitada podríamos estar en todas las redes sociales, escribir miles de post invitados, publicar nuevo contenido todos los días, enviar correos segmentados en varias listas distintas una vez por semana y salir a la calle con una cacerola, una cuchara bien grande y un cartel enorme con la portada de tu última novela.

Pero no; tenemos que distribuir el tiempo. Tenemos otro trabajo, o tenemos que buscar uno. Tenemos que leer, tenemos que vivir, tenemos amigos y familia, personas a nuestro cargo. Tenemos que hacer deporte, cuidar nuestra salud.

Y tenemos que escribir libros, porque queremos escribir más que nada en el mundo (o casi).

Así que si hay que elegir entre ambas cosas, entre la escritura y el blog, la decisión para mí está muy clara.

Y en cuanto al marketing y la visibilidad: Ni todos los posts del mundo van a vender el libro que nunca has escrito.

 

Cuál es mi verdadera opinión

Ahora dejo de ser el décimo hombre para ofreceros mi valoración real sobre el asunto del blog.

A mí me parece una locura ponerte a escribir un viernes, decidir que quieres ser escritor profesional el sábado y el domingo por la mañana montarte un blog de escritor.

Puedes hacerlo, pero es absurdo.

Para mí solo hay dos razones válidas que justifiquen la creación de un blog.

La primera es que quieras dedicarte a la escritura profesionalmente. Con esto me refiero a que tu aspiración es generar una cantidad de ingresos suficiente como para vivir, sin recurrir a otras actividades ajenas al ámbito literario. En este caso te conviertes en un trabajador autónomo por cuenta propia, un artesano emprendedor y una minoría incluso entre muchos escritores con renombre y ventas, que siguen compaginando su labor con la docencia en institutos, el trabajo para la administración del Estado, la investigación universitaria y otros tantos posibles empleos que ejercen simultáneamente.

Si esa es tu ambición, y si vas en serio, lo primero de todo es la escritura, pulirla, mimarla, averiguar si tienes algo que decir. Primero llega el oficio. Has de decidir si realmente quieres dedicarte plenamente a esta profesión, si merece los sinsabores, el dinero ínfimo que reporta, los años y años de incertidumbre, la incógnita de si se venderá la siguiente novela, los cobros dos veces al año (si vas por la industria tradicional), la mirada de tus amigos y familiares que creerán que estás haciendo el vago, los seminarios y las charlas que darás sin cobrar y a veces hasta pagando el alojamiento y el transporte de tu bolsillo, las doce horas al día delante de la dichosa pantallita, los bloqueos, las noches dándole vueltas a una historia, la promoción constante y la posibilidad de que después de hacer esto durante diez años, tengas que tragarte el orgullo y dejarlo todo, abandonar tu sueño y volver al redil para aguantar los «te lo dije» que todo Dios te va a soltar.

Si después de considerar todo eso, si después de haber terminado media docena de novelas malas y haber producido una sola que consideras aceptable, todavía quieres seguir adelante, entonces sí, monta el blog y gástate pasta en él. Aprende SEO. Aprende copywriting. Aprende storytelling. Vivimos en tiempos muy competitivos y toda ayuda es poca. Solo hay un puñado de elegidos que pueden vivir de la escritura sin ser superventas y, si ese es tu propósito, no hay medias tintas que valgan.

Si estás en esta situación, tener un blog tiene todo el sentido del mundo, porque cada venta cuenta y el blog forma parte inevitable de una estrategia comercial. Te puede llevar muchos años aprender a hacer esto bien. Gente muy sabia como Ana González Duque y su plataforma MOLPE o Jaume Vicent de Excentrya pueden ayudarte, ahorrarte tiempo y hacerte el camino un poquito más fácil. Pero aun así va a ser duro y nada te garantiza el éxito.

La segunda razón para mantener un blog es porque es divertido.

Si el blog no te gusta, si lo consideras solo una herramienta de promoción, si no te diviertes con él, es una herramienta contraproducente. No digo que tenga que apetecerte todos los días, ni siquiera todos los meses. Pero tiene que gustarte. Porque a veces nos olvidamos de que la escritura es una afición antes que un trabajo. Si no consigues llevar esa pasión de la escritura a tu blog (que es escribir, al fin y al cabo), todo el esfuerzo que le dediques no servirá de nada.

Confiar ciegamente en un blog, o en la promoción a través de las redes sociales, es una forma segura para acabar desanimado y abandonando. Cuando tu primer libro venda diez copias, más vale que te hayas divertido en el proceso y que no consideres que has perdido el tiempo. Porque luego tendrás que escribir dos docenas de libros más y no te van a quedar ganas.

La cosa no va de montar un blog. Va de montar un blog y mantenerlo actualizado con contenidos nuevos e interesantes a lo largo de mucho tiempo, quizá para siempre. Si va a ser un lastre, una cadena al cuello, es mejor no tenerlo. La vida ya es bastante dura.

Cuando te diviertes con tu blog, las ventas ya no importan tanto. Cuando el objetivo de bloguear es bloguear, todo lo demás pasa a un segundo plano. Ya no estás perdiendo el tiempo, porque no vas buscando resultados externos que no dependen de ti y que en realidad no puedes controlar. El nuevo artículo publicado se sostiene por sí mismo igual que el objetivo último de una novela —como el de cualquier otra manifestación artística— es simplemente existir, ser.

Una novela no son sus ventas y, por tanto, un blog (aunque no lo considere un arte como sí considero la literatura) tampoco son las ventas de una novela ni de cien novelas.

Escribo historias porque me siento bien haciéndolo, porque de alguna forma me completa. Escribo en este blog exactamente por el mismo motivo. Y por si esto fuera poco, además mantiene mi mente ágil, me ayuda a estar en contacto con vosotros (escritores, lectores, editores o simplemente curiosos y visitantes ocasionales), me obliga a aprender día a día y a mantener un compromiso a lo largo del tiempo. Es una constante en una vida que —como todas— está plagada de incertidumbres.

Y si encima cae alguna venta, bienvenida sea.

* * *

¿Y tú? ¿Tienes un blog de escritor? ¿Te gusta o te parece una tortura? ¿Crees que los blogs son una herramienta imprescindible que todos los escritores noveles deberían cuidar? Puedes dejarme tu opinión en los comentarios.

Por cierto: si quieres quitarle la razón al décimo hombre, puedes comprar mi traducción de  La nueva madre y otros relatos, una pequeña antología de tétricos cuentos infantiles victorianos de Lucy Clifford en Amazon por solo 1.67 euros. Solo lo digo ^-^

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27 comentarios

  1. 👏👏👏👏👏
    Una entrada absolutamente maravillosa!
    Siempre me ha llamado la atención la gente que se autodenomina “escritores” y se permiten mantener un blog con consejos de escritura y sus experiencias, pero cuando investigas un poco descubres que no han escrito ni un libro todavía, tan solo un par de relatos, con mucha suerte, a veces ni eso.
    Para ser escritor hay que escribir, y volcar todas tus energías en un blog solo es una manera de evitar el momento de sentarte de verdad ante la hoja en blanco.
    Yo también tengo un blog, lo admito. Como dices, los grandes gurús me dijeron que debía mantener un blog para promocionar mi libro, y ahí está. Seguro que no lo actualizo tanto como debería, ni lo promociono tanto como debería, ni tengo tantas o tan bien configuradas listas de correo como debería, pero en absoluto permito que me quite tiempo de escribir.
    Lo primero son los libros, el segundo, con el que estoy ahora en proceso de revisión, y los que vengan después (espero). El blog seguirá siendo secundario.
    Es mi opinión, al menos, y me ha alegrado leer un artículo en la que alguien diga algo similar. ¡Muchas gracias!

    1. Hola, Arantxa. A mí el blog me quita mucho tiempo (que a veces cedo de buen grado y otras veces no tanto). Por otra parte, una vez oí a un escritor al que respeto decir que si no fuera por el tiempo que le dedica a su blog, escribiría mucha menos ficción. La idea es que la constancia que conseguía al trabajar en los artículos le daba el impulso necesario para ser constante también en la literatura. Supongo que no funciona siempre, y desde luego no con todo el mundo, pero es otro punto de vista interesante.
      Puede haber gente incluso que prefiera bloguear a escribir novelas y eso también es respetable. No es mi caso, desde luego, ni creo que sea el de la mayoría de los escritores noveles.
      Un abrazo y muchísimas gracias por tu comentario y por la difusión que has hecho de este artículo. ¡Así da gusto!

  2. Haces muy bien de abogado del diablo, pero por esa regla de tres, también se supone que, para tener seguidores (por ejemplo) debes ser una persona amable y no un borde de mierda, y no sabes la cantidad de bordes de mierda que me he encontrado en redes que tiene una cantidad enorme de seguidores. Pero, al final, creo que coincidimos en algo muy importante: sea cual sea el resultado de tener un blog de escritor, hazlo o no habrá valido la pena sea el resultado que sea. Me ha encantado el post. Biquiños!

    1. Sí, es una de esas contradicciones tan humanas que nos caracterizan. La imagen de l’enfant terrible tiene su aquél y hay quien sabe sacarle rédito (aunque también hay mucho imbécil iletrado que lo intenta sin éxito). En fin, quiero creer que los ‘bordes’ son los menos y que la mayoría de los que pululamos por aquí somos gente decente. ¡Como tú, que eres majísima! 🙂
      ¡Un abrazo y gracias por comentar!

  3. Para ser escritor 2.0 hay que ser primero “Escritor”, sin más. Y para eso hay que escribir, publicar (o auto-publicar) y vender. Esto aplica a todos los oficios: no se puede ser experto o maestro de X sin antes ser X.

    Si después quieres tener un blog de escritor, al menos asegúrate que es de escritor. La mayoría de los que veo, cuentan consejos de social media repetidos un millón de veces por todo Internet, o de gestión del tiempo o cosas parecidas (hasta algún post hay por ahí sobre tu foto de escritor) y son tan válidos para un escritor como para un fontanero o un técnico de lavadoras (para cualquier freelance, en realidad).

    Como recién llegado al mundillo de la narrativa me sorprende la cantidad de esfuerzo dedicado a escribir sobre escribir, cuando en realidad los blogs que te ayudan de verdad a escribir mejor, ofrecen recursos para ampliar tu escritura o mejorar la técnica son mínimos; mientras la mayoría se dispara en el pie yendo de experto en cosas que no tienen nada que ver con el género, perdiendo muchas veces credibilidad o la seriedad que se le supone a cualquier profesional de cualquier oficio, y esta credibilidad si ayuda a vender.

    O quizás es sólo mi punto de vista de recién llegado 🙂

    Saludos.

    1. Hola, José Antonio. En mi opinión, ahora mismo hay mucho de todo: mucho social media, mucho contenido de técnicas literarias, mucho de reseñas… y al mismo tiempo hay también mucha profesionalidad y todavía más amateurismo. Yo llevo años seleccionando mucho los blogs que sigo. El tiempo es limitado, así que me he quedado con un puñado que realmente me entretienen y me ayudan a aprender y mejorar.
      Es justo reconocer que una de las cosas positivas de un blog es esa libertad. Aquí nadie pide carnet de bloguero ni se le exige un concurso de méritos. Todos empezamos en igualdad de condiciones y corresponde al lector elegir y quedarse en aquellas bitácoras que le aporten algo. Yo de marketing y de social media la verdad es que no tengo ni idea y si buscas en mi página no encontrarás ningún artículo sobre ello, porque creo que cada uno debe ser responsable y escribir sobre aquellos temas en los que cree que puede aportar algo. Lo demás, como se suele decir, es ruido.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

  4. Muchas gracias, Victor.
    Pocas veces me he sentido tan identificado con algo que he leído. Coincido con tus opiniones punto por punto (tanto con las que has dado como «décimo hombre», como con tu opinión «verdadera»). De hecho, no considero que sean incompatibles. Por el contrario, creo que plantear esa contradicción intrínseca es la forma más honesta y realista de abordar el tema.
    En última instancia, como bien dices (y al margen de la decisión consciente de intentar profesionalizar tu vocación) un blog debe apasionarte, debe ser un «trabajo en proceso» que te ayude a desarrollar tus herramientas literarias, tu capacidad de seducir al lector, la profundidad y claridad de tu análisis… y debe ser divertido (yo añadiría, incluso, estimulante).
    Si aparte de eso te ayuda a vender libros, bienvenido sea.
    Un abrazo y gracias de nuevo por esta entrada.

    1. Gracias a ti, Esteban, por pasarte por aquí y dejarme este comentario. Yo tampoco creo que ambas versiones sean incompatibles. Nada es verdad o mentira y el blog que hoy no funciona, quizá mañana lo haga. La cuestión es que hay mil motivos para escribir y otros mil para montar un blog literario, y no todos tienen por qué ir en la misma dirección. No todo tiene que ser dinero y ventas. Hay ocio, tanteos, intereses temporales, simples aficiones… A veces parece que todo el que escribe un relato de vez en cuando y disfruta con ello siempre tiene que aspirar a ganar dinero y a vender mucho. No todo el mundo necesita una estrategia de marketing.

  5. Tienes razón en muchas cosas. A pesar de que yo siempre recomiendo a todo escritor que se abra un blog, también es verdad que mi público objetivo son escritores profesionales o que quieren serlo. Y, en este caso, creo que es imprescindible por imagen, porque te abre puertas, por contactos, porque aumenta tus ventas si orientas bien el público al que te diriges, por miles de motivos que he dicho mil veces.
    Pero es verdad que el trabajo del blog es un trabajo duro, lo mismo que el trabajo de ser escritor. Y que para ser escritor profesional tienes que tener no solo una base de escritura creativa y muchos libros leídos con ojo crítico, sino también pasión por lo que haces, disciplina, perseverancia, paciencia y creatividad.
    La gran mayoría de los blogs de escritor no lo consiguen porque les falla alguna de estas cosas. Pero les va a fallar también para conseguir vender sus libros y enganchar a los lectores. Porque ya sabes que, si un libro no le gusta, tu lector no van a volver a por el siguiente por mucho blog maravillosos que tengas.
    Así que sí, más vale divertirse en el camino.

    1. Exacto, Ana. Yo creo que lo lógico es que la formación de un escritor sea un proceso con varias etapas. Uno empieza siendo un gran lector, luego curiosea y juega con las palabras, después produce material nefasto, novelones inacabados, quizá unos cuantos relatos cortos, luego algo decente, luego termina una novela, luego empieza a enseñar su trabajo a otros, sigue leyendo a autores más avanzados, se interesa por aprender técnicas literarias, termina otra novela… así durante un tiempo. No sé cuánto, en mi caso fueron bastantes años. Después de eso buscas ciertos éxitos y aceptación más allá de tu círculo de familiares y amigos. Conectas con otros escritores amateurs, o incluso algo más profesionales, aprendes de la industria… y si estás decidido a dar el paso a algo más serio, entonces sí, ya conviene que te abras un blog y empieces con tu estrategia. Para mí eso es un escritor que aspira a ser profesional.
      La otra posibilidad es que te apetezca montarte un blog, ¡que oye, no tiene por qué ser una tortura! En ese caso, blogueas mientras aprendes y mejoras en todo lo anterior y además aprendes al mismo tiempo de tu bitácora (porque sí, tú y yo sabemos que saber manejar un blog también es algo que no se aprende de la noche a la mañana y que requiere práctica y darse unos cuantos batacazos).
      En fin, muchas gracias por comentar. Ya sabes que no tengo ni pajolera idea de marketing, así que si dices que tengo razón en alguna cosa, ya me doy por satisfecho ;-). ¡Un abrazo!

  6. Me ha gustado mucho pero sobre todo me puso a reflexionar. Yo abrí mi blog porque todos me decían que debía abrir un blog, pero desde que lo hice me entretengo mucho. Hay días en los que no tengo ganas de escribir mi novela y me pongo con el blog.

    1. Gracias, Antonio. Pues yo creo que en ese caso tienes que redefinir tus prioridades. Si ves que el blog te quita mucho tiempo y no estás satisfecho, quizá debas dejarlo apartado durante una temporada. O quizá no. Tal vez te guste bloguear mucho más de lo que te gusta escribir ficción y quieras enfocarte más hacia el copywriting. ¡Eso tampoco tiene nada de malo! Lo importante es que estés satisfecho contigo mismo y con el trabajo que has sacado adelante.

  7. Buenas, mr. Selles
    Como ya te imaginarás tengo cosas que decir 😛 En primer lugar gracias por la mención ya sabes que yo como la Melanie Griffith: «tequierounajarta».
    En mi caso, primero fue la gallina. Quiero decir, lo primero fue mi blog. Sí, ya escribía, pero muy poco y solo lo hacía para participar en algún concurso. El blog me llevó a escribir cada día, creé el hábito de escritura y escribí mi primera novela. Desde entonces el blog ha sido mi principal plataforma de visibilidad y, estoy seguro de que sin él, jamás habría llegado a una tercera edición de mi novela.
    Es verdad que estamos viendo muchos blogs de escritores que nunca han escrito nada. Es verdad que ese no es el camino. El blog debe generar confianza con tus lectores y dar consejos de escritura cuando nunca has publicado un libro… Pues no la genera, al menos a mí no me daría confianza. También es verdad que no necesitas ganar un Pulitzer o un Nadal para saber escribir o para saber lo que quiere un lector… Puede que nunca hayas publicado nada, pero que lleves años escribiendo, en ese caso no veo el problema.
    Dices que el contenido del blog se lo lleva el viento y los libros que publicas se quedan ahí… Yo creo que es al contrario. El contenido de tu blog, mientras tu blog funcione estará ahí y si es buen contenido, seguirá trayendo visitas mes a mes. Tu libro, sin embargo, es más fácil que desaparezca; ya sabemos cómo va esto, si no se vende bien, se agota y nunca se reedita.
    Lo has dicho tú y lo dije yo en mi artículo sobre «retomar un blog», si haces esto tiene que ser porque te gusta, porque disfrutas de lo que escribes, porque amas escribir y porque no hay nada que te divierta tanto como esto. A mí me encanta mi blog y lo que pones como una pesadilla (html, plantillas, plugins) a mí me encanta, me divierte muchísimo retocar mi plantilla, jugar con las opciones, cambiar cosas, diseñar mis logos y mis imágenes, disfruto con el Photoshop y con WordPress (aunque a veces lo mataría). Me lo paso bomba curando contenido, creando mi estrategia e investigando…
    Yo estoy muy agradecido a mi blog, porque sin él jamás habría logrado vivir de mi escritura. Para mí, el blog ha sido mi Cobra Kai, he crecido y he mejorado como escritor gracias a él.
    El gran problema es que muchos —la gran mayoría— de los escritores no tienen un objetivo en sus blogs y los que no lo tienen es por que no sabrían qué hacer con él o porque no entienden lo que decía Dylan en aquella canción que se llevó un Óscar: «times have changed».
    Ana tiene razón, un mal libro no lo venderá tu blog, pero tampoco lo venderá ninguna editorial, por grande y chupiguay que sea. Es más… Las editoriales son los nuevos dinosaurios, o espabilan o acabarán convertidas en combustible fósil.
    En fin… no rallo más que ya está bien.
    Gran artículo 😛

    1. ¡Buenas, Jaume! Si yo coincido contigo en lo fundamental. Mira, yo empecé el blog hace casi cuatro años porque alguien me dijo que tenía que hacerlo. Desde entonces, ha habido momentos en los que he querido mandarlo a freír gárgaras y otras veces en las que me producía una satisfacción increíble. Ya digo, hay semanas en las que las entradas me salen solas y hay semanas en las que me siento creativo y quiero escribir más ficción y no puedo porque tengo que trabajar en el blog y eso me frustra. Tampoco tengo problemas con el maqueo de la web y esas cosas; no me apasiona pero no es ninguna pesadilla. Eso sí, es verdad que el SEO no me gusta. Sé lo justo y lo aplico en la medida en la que me sale natural (que es pocas veces).
      Cuando hablaba de que lo que uno escribe en un blog «se lo lleva el viento», me refería más bien a lo literario. Sí, un blog puede tener más permanencia que un libro (aunque ahora con la publicación digital ya no hay liquidaciones y no tiene por qué desaparecer del mercado), pero más bien apelaba a una visión «romántica» de la obra de un autor. Por volver a lo que comentaba la semana pasada sobre la planificación, no creo que cuando Stephen King estaba al borde de la muerte, pensara: «¡Mierda! Tendría que haber blogueado más».
      La cosa es que yo he hecho malabares para poder dedicarle tiempo a ambas cosas, y hoy por hoy me lo puedo permitir, pero leo comentarios de gente que tiene treinta minutos al día para todo y los emplea en el blog (que encima no les gusta). No tienen obra publicada, no tienen callo dándole a la tecla… Esto al final no es una llamada a no tener un blog (ya sabes que los títulos a veces son un poco tramposos), sino un llamamiento a que cada uno reflexione. No solo sobre el blog en sí, sino también a sus aspiraciones con la escritura y que cada cual establezca su escala de prioridades.
      No dejes que el décimo hombre te confunda; creo que en realidad no disentimos demasiado. Ya digo: ¿Quieres dedicarte a la escritura profesionalmente? Considero el blog fundamental, y si vas a autopublicar, entonces es imprescindible. ¿No lo tienes claro pero crees que puedes disfrutar blogueando? Avanti también, porque esto es divertido y no tiene por qué ser una tortura.
      En fin, muchas gracias por tu comentario. Me alegra que tanto Ana como tú os hayáis pasado por aquí para dejar vuestras impresiones. Nunca dejaré de aprender de vosotros :-). ¡Un fuerte abrazo!

  8. Gracias por el artículo. Me ha venido muy bien para reflexionar.
    Tengo un blog que abrí como bitácora, más para hacerme el hábito de escribir que para vender nada. Pero llega el momento en que una quiere más seguidores, crecer, tener visibilidad y me metí en montones de cursos y me leí quichicientos artículos que te recalcan sobre encontrar tu nicho, y algo en lo que seas (medianamente) bueno. Hice la tarea y descubrí que mis seguidores no son escritores ni quieren serlo, son solo lectores a los que le gusta leer lo mismo que a mí. ¿Y entonces? ¿Y qué hago con mi blog? ¿Cómo lo enfoco, para qué me sirve?
    Y en eso estoy, con mi blog cerrado temporalmente hasta decidir qué hacer con él. Paso más tiempo en Wattpad, escribiendo y practicando. No voy a gastarme tiempo en un blog solo porque se supone que es importante. ¡Y eso que me lo ha dicho la mismísima Ana! Pero sin en el enfoque correcto no es más que un obstáculo, una resta al poco tiempo del que dispongo para terminar mis novelas. Cuando pase el NaNoWrimo veré si vuelvo a ser bloguera.
    Sigo sin convencerme de la necesidad de un blog teniendo tantísimas herramientas y redes para mostrar lo que escribo. El tiempo me dirá si estoy equivocada.
    Muchas gracias, otra vez.
    Saludos desde Argentina.

    1. Buenas, Gorelia. Parto de la base de que no soy ningún experto en marketing, pero creo que si tus seguidores son lectores en vez de aspirantes a escritores, mucho mejor. Al fin y al cabo, los autores que ofrecen servicios literarios son los menos: la mayoría, lo que quieren es vender sus novelas. En este sentido, lo lógico sería enfocar los contenidos hacia el género que estés trabajando. Puedes publicar reseñas de otros libros, listas de lecturas, fragmentos de tus propias obras, datos interesantes que hayas recabado como parte de la documentación… El contenido dependerá del género.
      Todo eso, por supuesto, suponiendo que tengas interés en hacerlo. Wattpad es una herramienta muy poderosa que, combinada con un buen uso de las redes sociales, puede darte muy buenos resultados sin necesidad de un blog, si es que esa acaba siendo tu decisión.
      Por cierto, ¡mucha suerte en el NaNo! Yo participé el año pasado, pero este creo que voy a pasar, porque voy a estar de viaje y no voy a tener tiempo. Aun así, tengo pensado enviar a finales de mes un correo a los suscriptores con algunos consejos y reflexiones sobre mi experiencia, por si alguien se quiere animar y participa.

  9. Hola, Víctor. Yo me encuentro inmerso en mi primera novela. Después de algunos relatos cortos, decidí lanzarme de cabeza. Y ahora, me encuentro enfrentado a mi ignorancia y al hecho de constatar que pretendía unas habilidades y talentos que, en realidad, no tenía. Estuve a punto de rendirme varias veces (“no sé escribir…” cabezazo contra el teclado), pero de entre los enanos que pulsan botones y manejan palancas dentro de mi cráneo, hay uno que se niega a levantar el pie del acelerador. Me descubrí tozudo. Los capítulos empezaron a engordar un archivo antes triste y solitario. A golpe de cincel, la figura empieza a emerger de la piedra tosca. Ahora soy capaz de ver un atisbo de las dificultades a las que os enfrentáis los escritores de verdad.
    Y te estarás preguntando: “¿Por qué me está contando este pesado su vida?”. Pues para señalar que, algunos blogs, también cumplen una función altruista. Aquellos que pretendemos escribir, que nos encontramos en aquel estadio en que vemos al editor como a un dios ceñudo sentado en su trono sobre una lejana montaña, blogs como el tuyo nos resultan muy útiles. Podemos leer las reflexiones de quien ha andado el camino que nosotros pretendemos recorrer y compartir eso, Víctor, es digno de reconocimiento. Así que gracias. Personalmente, la idea de crear un blog se me antoja una locura (a las dos semanas salto por la ventana), pero, al mismo tiempo, me siento agradecido de que algunos hayáis decidido lo contrario. Aquí se aprende. Aquí, uno encuentra motivación para esforzarse un poco más, para hacerlo un poco mejor.
    “Por qué no deberías tener un blog de escritor”. Bien, espero haber argumentado con claridad por qué estamos contentos de que tú sí tengas uno. Un saludo.

    1. Creo que es el comentario más bonito que me han dejado nunca en el blog 🙂 No te puedes imaginar lo que alienta recibir este tipo de mensajes.
      Muchísimas gracias, compañero, y mucho ánimo con tu novela. Te deseo lo mejor.

  10. Buenas tardes:

    El artículo me ha gustado y me ha parecido útil para pensar sobre él. Yo sí tengo un blog, pero lo hice precisamente para pulirme. Antes de ello, yo publicaba mis cuentos en un portal llamado TodoRelatos (sí… ese que es erótico, exacto), pero de vez en cuando, arbitrariamente, algunos de mis cuentos desaparecían. No violaban ninguna norma, pero estaban en alguna categoría (“Primera vez”, por ejemplo) en la que otros autores sí las habían violado y, para no complicarse, eliminaron TODOS los cuentos de esa categoría. Me sentó muy mal, y por ello decidí hacerme mi blog, sabiendo que de un espacio propio, nadie podría retirar mis cuentos.

    Aparte de eso, el motivo de mi comentario, no es ese, sino una inocente y nada interesada cuestión… ¿el de la foto que aparece en el cuadro de suscripción al blog, es usted? Porque si es así, no quiero suscribirme al blog, quiero suscribirme a usted, si es que le pillo libre y no tiene inconveniente. Si tengo esa suerte, por favor, ¡no dude en escribirme!

    1. Buenas, Dita. Sí, una de las ventajas de tener tu blog es que el autor es soberano en él (mientras no vulnere los acuerdos del servicio). En ese sentido un blog es como tu casa, y por eso yo creo que siempre es mejor tener tu propia web y no depender de terceros.

      PD: Si se refiere al viejo del whisky y el cigarro, se trata del bueno de Bukowski. No sabía que despertara semejantes pasiones 🙂

  11. Hola Víctor,

    Me gusta tu artículo porque es claro y valiente, y porque enseña un concepto clave del que creo que todos pecamos, el magister dixit.

    Nos limitamos a replicar fórmulas de éxito muchas veces sin saber muy bien en qué se basan, y eso a veces nos quita la espontaneidad.

    Respecto al análisis de lógica de los dos ejemplos, creo que falla que habría que considerar más factores, es decir, habría que ver si el tipo que tiene los 7000 seguidores o no aplica técnicas de marketing, copy, etc.

    Respecto a vivir de la literatura, pienso que ni aunque tengas blog o seas capaz de invocar a la virgen, en este país, de vender libros viven los 4 de siempre, porque la cosa está chunga.

    Y quien afirma lo contrario es porque obtiene otro tipo de ingresos, no solo de la venta exclusiva de libros.

    Mi experiencia es parecida a la tuya, he motado 2 blogs, porque mi primer libro lo publiqué hace una década, y entonces, no sé por qué, el instinto me decía que tenía que tener un blog, pero al acabó muriendo cuando mi vena literaria quedó en letargo tras un primer mal contacto con el mundo editorial.

    El segundo lo monté cuando reedité en Amazon, y o hice porque lo leí en blogs de marketing, pero no es hasta que he recibido formación que he aprendido cómo usarlo y qué contenidos debo publicar en él (gracias a Ana González Duque, por cierto).

    El resultado se nota algo, pero tampoco es para tirar cohetes, porque hay una segunda parte de la que no hemos hablado.

    El blog es la base, necesaria, pero no empezará a ser efectivo y no compensará el esfuerzo hasta que hayas creado una base de lectores bastante nutrida, y en eso se pueden tardar años.

    Pero sin blog si que sería como quedarte sentado esperando a que te caiga del cielo un maletín lleno de millones de euros, y más en los tiempos que corren en los que aunque publiques con editorial esta va a hacer lo mínimo por mover tu obra.

    Bueno, me he explayado. Un saludo.

    1. Sí, básicamente coincido contigo. Cuando hablo de vivir de la literatura, siempre me refiero al mundo literario en general, no solo a producir libros. Hay toda una serie de actividades secundarias que complementan los exiguos beneficios que reportan los libros en sí. Están las ponencias, los talleres literarios, los artículos en periódicos, el copywriting para empresas, la combinación autopublicación/edición tradicional, los concursos, las correcciones, traducciones y un largo etcétera. La vida del escritor profesional (de clase media, no productor de best sellers) es una existencia de menudeo. Por eso es tan dura.
      Puede ser que el blog sea el mínimo necesario, que no suficiente. Pero… ¿dónde está el límite? Porque es un poco a lo que me refería cuando hablaba por la boca del décimo hombre. Todo puede gestionarse mejor, a todo se le pueden dedicar más horas, siempre se puede hacer más publicidad o afinar más los objetivos y todo es susceptible de crítica y mejora.
      Al final es la historia de nunca acabar.
      Por eso creo que la forma más sana de abordar el asunto es tomarse el blog como algo que quizá ayude en la carrera de un escritor que pretende profesionalizarse, pero no necesariamente sirve para vender libros en cantidades significativas y, sin embargo, puede proporcionar ventajas y oportunidades que son imprevisibles y que a uno no se le habrían ocurrido de antemano.
      Y muchas gracias por explayarte. Esa es la idea, que podamos discutir y compartir puntos de vista en los comentarios, porque es lo que enriquece el debate. Lo de hablar solo, como que no me va, XD. ¡Un abrazo!

  12. Hola Víctor.
    Creo que he leído tu artículo en un momento perfecto (de crisis, en realidad). Tengo el blog abandonado, acabo de publicar mi primera novela y no estoy promocionando nada, en las rrss estoy bastante silenciosa… por primera vez estoy en un bloqueo no de escritura, sino de todo lo que rodea la parte del marketing… Es una sensación rara y le estoy dando vueltas a todo este tema.
    Lo mejor de tu artículo es cuando dices que la clave está en divertirse. Y ahí he encontrado la respuesta que andaba buscando… si dejo de preocuparme por si mi libro vende mucho o poco o sobre cómo influya en las ventas mi labor como escritor 2.0, volveré a divertirme con todo esto. Porque en realidad siempre me ha resultado divertido!! Y sí, se trata de eso: de disfrutar!
    Gracias por un artículo tan bueno.

    1. Hola, Gema. Me alegro de que el artículo te haya hecho reflexionar. Creo que también hay etapas y momentos en la vida de cada cual y que es uno mismo el que debe conocer cuáles son sus límites. La promoción es importante, no creo que haya nadie que lo dude, pero hay muchos estados intermedios entre un hobby y un trabajo de diez y doce horas al día. Quizá en unos meses estés más animada y te apetezca dedicarle algo más de tiempo a estas tareas. Lo bueno es que, con la publicación en digital, la promoción no tiene por qué limitarse a los meses que rodean el lanzamiento de la novela. Un abrazo y mucho ánimo con tus proyectos.

  13. Fantástico punto de vista, Victor. Yo llevo años preguntándome si el mito de “para ser escritor tienes que tener un blog actualizado” es realmente cierto. Confieso que tengo uno que actualizo aproximadamente cada 15 días, pero no estoy seguro de que me proporcione ventas. Es decir, recibo visitas, comentarios, mis articulos se comparten en las redes… Pero no sé si todo eso deriva en que mis libros se lean. En cualquier caso, cada día disfruto más blogueando, así que supongo que sí merecerá la pena. Y coincido con Arantxa: jamás le quito tiempo a mis novelas en pro de mi blog. Mis novelas y sus ratos de escritura son intocables, y solo mi pareja (y Yoda, mi maravilloso perro) está por delante.

    Enhorabuena. Paso a compartir el artículo (a ver si te ayuda a vender más 🙂 )

    1. Gracias, Luis. Es una cuestión de prioridades y también depende del momento. Para mí la escritura de ficción también va antes (es lo más importante, y por eso es lo primero que hago cada día), pero hay momentos en los que me veo más animado para dedicar más tiempo a los artículos de blog, y esos días aprovecho para planificar y escribir nuevos contenidos. Por otra parte, los blogs funcionan mejor cuando se los mima, evidentemente. No te imaginas la diferencia de visitas que estoy teniendo desde que he pasado a publicar semanalmente en vez de quincenalmente, como hacía antes (de ventas no puedo hablar, más que nada porque no tengo datos todavía).
      Ahora bien, si después de diciembre me doy cuenta de que he perdido cuerda o me agobio mucho, volveré a las entradas quincenales. Mientras vayan saliendo palabras de ficción todos los días, para mí el resto es accesorio 🙂
      ¡Un abrazo!
      PD: Y sí, la familia (y las mascotas) siempre son lo primero.

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