Nueva etapa

 

Para algunos, el verano es sinónimo de vacaciones y descanso. El único momento del año en el que pueden desconectar del todo, abandonar la ciudad y marcharse a otra parte.

Para otros —sobre todo escritores, artistas y creativos que se ganan su sueldo con otras actividades—, el verano es también a veces el momento de ponerse al día con sus proyectos personales, de dejarse la vista y la espalda tecleando frente a una pantalla. Otro día hablaremos de las cosas a las que renunciamos por la escritura. Como por ejemplo, al sueño, al descanso, a la felicidad…

O al sol. Aunque en Inglaterra la verdad es que lo del sol da un poco igual.

Mi verano ha sido así. Aunque no he tenido días libres propiamente dichos, durante los meses de julio y agosto es como si el mundo fuera más despacio. Las redes sociales se paralizan, los blogs echan la persiana virtual del cierre y los editores se van a la playa a leer manuscritos (o eso dicen). Por eso ha sido el momento ideal para darle un empujón a varios proyectos, a veces jornadas maratonianas, a veces noches largas. Soy adicto al trabajo; a este, por lo menos.

Así que si todo marcha bien, esto es lo que os espera en los últimos meses del año. He dividido el post en dos partes: literatura (lo que voy a publicar) y web (cambios en el blog). Eres libre de saltar directamente al apartado que te interese más.

Literatura

En el último tercio del 2017 por fin se van a dar las circunstancias propicias para que me atreva a dar el salto a la autopublicación. Hasta ahora, todo lo que he escrito ha encontrado acomodo dentro de la publicación tradicional, pero siempre he querido probar esta vía y descubrir por mí mismo sus ventajas y sus inconvenientes.

La decisión de autopublicar no viene instigada por los rechazos ni porque esté en contra de las editoriales tradicionales. Es solo otra forma de experimentar con un par de ideas a las que llevo dando vueltas durante años. Una de ellas consiste en rescatar viejos autores que hoy por hoy no tiene cabida porque no hay mercado suficiente y ponerlos a disposición de los lectores que puedan estar interesados. Escritores que hoy no conoce casi nadie.

Septiembre

Eso es precisamente lo que voy a publicar en septiembre: una pequeña antología de tres relatos de una autora sorpresa, con un prólogo académico que prácticamente equivale a una edición comentada.

¿En quién pensaríais si os hablo de cierta escritora victoriana de gran éxito en su época que ejerció una fuerte influencia en Rudyard Kipling y en Henry James y que ha sido mencionada por Neil Gaiman como fuente de inspiración para una de sus historias?

Si quieres saber de quién se trata, tendrás que esperar al 4 de septiembre.

O, si crees que he dado suficientes pistas, escribe un comentario debajo de esta entrada.

Si eres el primero en adivinar su nombre, te regalo un ejemplar.

Octubre

Lo de septiembre también es una prueba para familiarizarme con las idiosincrasias del sistema de venta de Amazon de cara a lo que voy a publicar en octubre. Aquí toca cruzar los dedos de las manos y de los pies pero, si todo va bien, a mediados de mes saldrá mi primera novela en inglés. La correctora ya me ha enviado el documento limpio de erratas y los ilustradores están a tope con la portada y el resto del material gráfico. Aquí la autopublicación obedece a otras causas, y es que los involucrados queremos tener el control absoluto del proyecto porque la idea es extender la historia a través de diferentes medios y formatos. Esto dependerá, como es lógico, del éxito que tenga entre los lectores.

Tengo fe en el mercado anglosajón y en la literatura juvenil, y este es un pequeño órdago que me ha costado pasta y un año y pico de mucho trabajo. No soy idiota, y sé que es difícil que recupere la inversión, pero creo que hay que intentarlo todo y tirar para adelante.

Esperemos que haya suerte y que los lectores lo descubran.

Web

A pesar de que durante este último año (desde el pasado verano hasta el final de este) he seguido publicando religiosamente en esta web a ritmo de una entrada cada dos o tres semanas, la percepción de los lectores es que lo he tenido un poco abandonado y así me lo habéis transmitido varias veces. Además, justo antes de las vacaciones volví a retomar la costumbre de enviar correos a los suscriptores y eso redujo todavía más el ritmo de las publicaciones normales.

En esta web está claro que publicar una entrada cada dos semanas no funciona.

Así que mi propósito de enmienda consiste en escribir un nuevo artículo todos los lunes, desde hoy hasta final del año. Aunque para muchos blogueros pueda parecer una tontería, a mí, con mi calendario, me da vértigo solo pensarlo. Si no me fallan las cuentas eso son diecisiete  textos, más cuatro correos para los suscriptores.

Si te comprometes a algo en público, es mucho más fácil que lo cumplas; lo dice gente cuya opinión tengo en gran estima.

Así que aquí está mi promesa: Diecisiete entradas y cuatro correos de hoy a enero de 2018.

Sin embargo, para conseguir este objetivo, necesito hacer algunos cambios en los artículos.

Por un lado, voy a empezar a prescindir del long-form y tratar de mantener cada post en torno a las mil palabras.

Por otro lado, voy a cambiar un poco el enfoque de los textos, porque voy a empezar a escribir en otra web sobre más o menos las mismas cosas y no quiero quemarme. No es que vaya a abandonar las entradas sobre narratología o sobre técnicas literarias («en lo más profundo en la narrativa», como dijo Gabriella Campbell en una ocasión), pero quiero alternarlas con otras más personales (con esto ya llevo amenazando un tiempo, por cierto). Por ejemplo, ahora que voy a empezar a autopublicar, me gustaría contarte qué tal me va en la aventura y quizá compartir contigo otras experiencias propias.

Pero la verdad es que no lo tengo claro. Por eso necesito tu ayuda.

¿Qué querrías ver en esta página? Sé que esta web no tiene los lectores de Ana González Duque ni de Excentrya pero, al fin y al cabo, esto lo escribo para ti. Así que, ¿crees que algo así podría resultar interesante? ¿Te gustaría?

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6 comentarios

  1. Mucha suerte con tus nuevos planes, Víctor. Creo que aciertas al compartir camino, la soledad pesa a los escritores tanto como le es necesaria.
    Pero, sobre todo, enhorabuena por ese libro de relatos que estás a punto de publicar. ¿La musa inspiradora es la escritora Lucy Clifford? Yo hubiese preferido que fuese Mary Wollstonecraft pero eso sería suponerle sentido común al soporífero Henry James, así que… ;-P
    Un abrazo

    1. ¡Premio! Qué buena eres, Mónica :-).
      Es Lucy Clifford, efectivamente. Luego me pongo en contacto contigo para pasarte el libro.
      Si veo que hay una respuesta mínima, quizá me anime con otros autores. De hecho tengo bastantes ganas de traducir a Christina Rossetti (en prosa, su poesía no me atrevo). Lo que no sé es si hay mucho publicado sobre Mary Wollstonecraft. Sospecho que sí, pero de todas formas le echaré un ojo, a ver si algo me motiva.

  2. ¡Olé! Me encantaría que mirases lo de Mrs. Shelley, es una figura literaria que no me canso de reivindicar. Y me parece una idea estupenda traducir a Rossetti, ya tienes tu primera lectora esperando 🙂
    Gracias, Víctor, me hará mucha ilusión el libro. Un beso.

  3. Pues me alegro de ser la segunda en comentar, porque hubiera metido la pata si hubiera sido la primera. Intenté hacer trampas y busqué en Google, así que iba a poner el disparate de Margaret Mitchell… Pero como tengo mi lado honrado, no me importa confesarlo y, por supuesto, no voy a “copiar” y a decir que llegué a la misma conclusión que Mónica-serendipia. En fin… la próxima vez lo intentaré con más prisa y por otros métodos. ¡Enhorabuena por el artículo, Víctor! Siempre es un placer seguirte y leerte. Abrazos.

  4. Por cierto, comenté lo anterior antes de terminar de leer el artículo. Hasta ahora he llegado a tu web un poco de rebote, por enlaces desde otras webs. Ahora mismo no sabría concretarte muy bien lo que querría ver en la página, pero por si te sirve de algo, lo que has publicado hasta ahora hizo que directamente me suscribiera. Porque aún llevo poco tiempo en esto de la escritura y, por ahora, estoy más en aprender a cocinar los textos, que en llegar al escaparate de la pastelería. Gracias por compartir tu experiencia. Más abrazos.

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