Cinco errores (rarísimos) que un escritor jamás debe cometer

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Hay errores que no son evitables, otros que sí, y otros que directamente no tienen perdón. Sin embargo, también hay errores que resultan tan extraños a primera vista, que uno puede caer en ellos sin darse cuenta. Hoy he recopilado cinco errores de este tipo, que un escritor debería evitar a toda costa:

 

#1. ¿Es el protagonista de tu novela una Mary Sue o un Gary Stu?

 

Uno de estos errores evitables es el de usar como protagonista a un personaje tipo Mary Sue, nombre que se originó en el mundo de los fanfics. Un personaje Mary Sue suele ser un alter ego del propio escritor, pero con un conjunto muy particular de rasgos: Es joven, recibe la atención de todos los demás personajes de forma irreal, posee algún tipo de poder especial extraordinario, un pasado trágico y una característica física fuera de lo común, como un ojo de cada color, o pelo verde o púrpura.

 

La contrapartida masculina a Mary Sue es Gary Stu, menos frecuente pero que también existe. De hecho, Harry Potter no deja de ser un protagonista del tipo Gary Stu. Un poco, al menos.

#2. Cuidado con los nombres de tus personajes

 

Muchos escritores invierten cantidades nada desdeñables de tiempo pensando en los nombres de sus personajes y, de hecho, es algo bastante importante. Por ejemplo: ¿Sabías que no es conveniente tener dos personajes en el mismo libro cuyos nombres empiecen por la misma letra? Esto puede generar confusión en el lector, aunque un personaje se llame Paco y otro Pantaleón. 

 

Y hablando de Pantaleón, ¿sabías que algunos editores dejarán de leer tu manuscrito si usas nombres muy enrevesados y extraños sin motivo? Un editor comenta: “Cuando veo nombres como Mercucio o Hezekiah dejo de leer. Escribe sobre gente real”.[1]

 

#3. El manuscrito encontrado

 

Lo del manuscrito encontrado es una convención literaria con bastante solera, pero que hoy día se considera un recurso pobre y un poco burdo para presentar una historia. De hecho, no tiene por qué ser un manuscrito, también pueden ser unos archivos de ordenador como en “Payasos en la lavadora”, la ópera prima de Álex de la Iglesia.

 

¿Quién sufre mayor riesgo de caer en este cliché? Sobre todo los escritores de terror, porque muchas veces sus protagonistas no sobreviven al final de la historia, y para poder narrarla en primera persona deben dejar su testimonio escrito en alguna parte. Los escritores de literatura juvenil también deben andar sobre aviso, sobre todo si su protagonista es depresivo, tiende al suicidio y le gusta escribir en un diario o en un blog.

 

 

Fuente

#4. Usar un “magical negro” como personaje secundario

No te preocupes, yo también aluciné la primera vez que oí hablar de ello. Lo cierto es que este nombre rocambolesco es, en realidad, una descripción bastante literal del personaje, un hombre negro (aunque en los últimos tiempos también se usan latinos o asiáticos) que acompaña o ayuda a un protagonista blanco, y que tiene algún tipo de “poder mágico” que muchas veces no se aclara del todo. Es utilizado como un elemento de la trama para forzar al hombre blanco a reconocer y superar sus errores. Este tipo de personajes debe evitarse, pues perpetúa conceptos arcaicos como el mito del “buen salvaje”.

 

Curiosamente, Stephen King es uno de los escritores modernos que más uso hace de este estereotipo literario: John Coffey en la Milla Verde, Abigail en Apocalipsis, Dick Hallorann en El Resplandor y Lester Parker en El Talismán (este último es un “magical negro” de manual). 

 

Dudo que caigas en el error a menos que seas un escritor norteamericano —y aun así—, pero nunca se sabe.

 

#5. El tópico del Edén en la Ciencia Ficción

 

No sé dónde leí el testimonio de un editor que trabajaba con ciencia ficción, que decía que todas las semanas le llegaba al menos un relato que iba de dos astronautas —un hombre y una mujer— que aterrizaban en un planeta desconocido. El final de aquellas historias era siempre el mismo: Los astronautas eran Adán y Eva, y el mundo en el que aterrizaban era la Tierra. Todas las semanas. El editor decía que con un poco de práctica ya lo veías venir. Empiezas a leer, aparecen los dos astronautas, ves por dónde van los tiros y… manuscrito a la basura

 

A veces los escritores nos creemos muy originales, pero no contamos con la tradición literaria y los millones de obras que se han publicado antes que la nuestra. La solución es conocer bien el género en el que te mueves.

 

 

Fuente
¿Y vosotros? ¿Habéis caído alguna vez en estos errores? Yo reconozco que he usado el tópico del manuscrito encontrado unas cuantas veces…

 

 


[1] http://www.writing-world.com/fiction/fivemistakes.shtml

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18 comentarios

  1. Lester Parker es un personaje buenísimo (de hecho uno de mis personajes favoritos de King) nunca habría pensado que era un estereoptipo. He aprendido un par de cosas que no sabía y eso siempre es de agradecer.

    Muy buen artículo, Victor. Recomendable 100%.

  2. Coincido contigo, Lester Parker me pareció un personaje excepcional, muy bien construido, y de lo poco que salvaría de la novela (que sé que tiene sus seguidores, pero a mí no me gustó demasiado). Supongo que el uso de un recurso un tanto rancio como el del “magical negro” no es suficiente para acabar con la autenticidad de un personaje. Y desde luego, una de las cosas en las que más destaca King es precisamente en la construcción de personajes.
    Muchas gracias por tu comentario, Jaume. ¡Un abrazo!

  3. Este artículo debería imprimírmelo y colgarlo del la estantería, delante de mí.

    Creo que no he cometido ninguno de esos errores hasta el momento, pero ahora empizo a temblar por mi futuro como escritora… 😉

    Muy bueno, me has enseñado algunas cositas interesantes.

  4. Hola Ana. Como son errores tan raros, lo bueno es que puedes cometer alguno y con un poco de suerte nadie se da cuenta…

    Eso sí, el otro día alguien que se había leído esta entrada me comentó que estaba con David Copperfield, y que en el libro aparecían dos personajes llamados Clara. Me dijo en broma: ¡Estás acusando a Dickens de ser un mal escritor! Yo le pregunté: ¿Hay alguna relación entre los dos personajes, alguna justificación para que tengan el mismo nombre? Resultó que sí. Así que nada, en un momento conseguimos elevar otra vez a Dickens al podio con los grandes.

    Muchas gracias por pasarte y comentar. ¡Un abrazo!

  5. Hola, Viktor
    Indudablemente, los cinco errores que señalas son evitables, y están en las fronteras de los tópicos, sobre todo las Mary Sue y el uso de nombres exóticos (el tema del nombre, al cual muchos autores prestan poca atención, sería motivo de dedicación exclusiva en una entrada). Lo del Edén casi es de redacción de la ESO.
    Así todo, creo que podemos asumir que, a veces, bien utilizados, pueden convertirse en recursos que refuerzan la trama. Recuerdo un cuento que leí hace tiempo y cuyo protagonista tenía nombre rocambolesco, pero ese nombre jugaba un papel fundamental en la construcción del perfil de sus padres y de la relación que el protagonista mantenía con ellos.
    Tengo escrito un cuento sobre un escritor que encuentra un relato en el interior de un Tratado de Salud Mental de una bibilioteca pública y lo presenta y analiza bajo la figura del narrador editor. Igual el cuento es una mierda, pero la trama me exigía ese planteamiento (no es policial).
    Por eso, es un artículo que da para reflexionar detenidamente cuándo esos errores son utilizados como recursos facilones, tópicos, y entonces son errores flagrantes, y cuándo son recursos que funcionan perfectamente.
    En esa lista yo incluiría los desenlaces donde "todo era un sueño".
    Un abrazo.

  6. En mi novela, varios personajes se llaman igual (padres, hijos) y otros tienen nombres similares, pero lo hice a conciencia porque son aquellos que repiten el mismo patrón de personalidad (una forma de decir que la historia se repite). Así que no sé si es un error o no, pero considero que mi historia lo necesitaba. De los demás, creo que no caigo en ninguno. Me han parecido muy interesantes y los tendré en cuenta para el futuro.

    Saludos.

  7. Hola Néstor. Efectivamente, lo de los nombres podría dar para una entrada completa, ya que muchos escritores no le dan demasiada importancia al tema. En realidad la elección de un nombre puede decir mucho de un personaje (procedencia, clase social, incluso personalidad). Algunos nombres nos provocan determinadas sensaciones, ya sea por motivos históricos o culturales, y es una oportunidad que el escritor inteligente sabrá aprovechar.

    Estoy de acuerdo con la idea de que la mayoría de los errores pueden utilizarse en beneficio de algunas historias. Al fin y al cabo, los tópicos no siempre fueron tópicos; al principio fueron un recurso más. Eso sí, en estos casos hay que extremar las precauciones y preguntarse si el tópico es necesario y cumple con su papel.

    Sobre los desenlaces de “todo era un sueño”… Uff. Invertir tu tiempo en una historia y de repente encontrarte con un final así, ¡eso sí que es un crimen!

  8. Hola Magar, me alegro de que te haya gustado el artículo. Yo no creo que hayas cometido un error repitiendo los nombres de los personajes de tu novela. La única forma de caer en uno de estos errores es hacer las cosas sin pensar o por pereza, y obviamente no es tu caso. Cuando estés con las correcciones, tendrás que tratar de ponerte en el lugar del lector y considerar si él tendrá problemas identificando a los diferentes personajes, y si este recurso funciona en tu historia. Y si es así, ¡pues adelante! 🙂

    Un abrazo y bienvenida al blog.

  9. Desconocía completamente la existencia del “magical negro”. Analizándolo bien, se entiende que sean los norteamericanos los que más caen en ese error. Me ha parecido muy interesante el paralelismo que estableces con el mito del salvaje noble.

    1. Hola, Oliver. Me alegro mucho de verte por aquí. Creo que es difícil percatarse de este elemento narrativo si no formas parte de la cultura norteamericana, así que no me sorprende que, como lectores, nos haya pasado desapercibido. De todas formas, es extraño que un concepto tan arcaico como el “magical negro” se siga utilizando como si nada.

  10. Buen articulo!
    Me temo que he cometido uno de esos errores…. en mi libro hay tres personajes con la misma inicial :'( pero pasa en la vida real jaja
    Ahora si es personaje no es real…puede tener un nombre diferente!
    El Talismán es uno de mis libros favoritos de Stephen King (que no escribió solo) y amé a Lester Parker, pero es verdad que hay que tener cuidado con los estereotipos (y más los obsoletos)
    Lo del manuscrito creo que ahora se aggiornó con las “filmaciones” jaja

    1. Hola, Cecilia. A mí también me gusta Lester Parker, jamás habría pensado que se trataba de un estereotipo, ¡y menos de uno como este!

  11. Y si la novela se desarrolla en un mundo fantastico? también debería tratar de usar nombres normales? o aquí valdría el usar nombres diferentes?

    1. Hola, James. Esta lista recopila consejos, no reglas. Como escritor eres tú el que tiene en sus manos la decisión final. Yo me plantearía, en primer lugar, cuál es la lógica que se esconde detrás de los nombres de mi mundo de fantasía. ¿Dónde tienen su origen? ¿Qué tipo de idioma hablan estos personajes? Piensa de dónde vienen los nombres que usamos nosotros y qué significan. Si los nombres siguen la lógica interna del universo que has creado, yo no veo ningún problema.

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