El pecado de encadenar frases en staccato

Hoy vengo a alegraros el lunes con otra palabreja. Staccato.

No, yo tampoco la conocía.

Sí, a mí también me da la impresión de que cada vez utilizamos más barbarismos, pero al menos el italiano es un cambio agradable después de todo el inglés que invade nuestras letras. Porque a veces yo también me refiero a mi próxima novela como un fix-up de género slipstream, para añadir inmediatamente que me he currado mucho el worldbuilding, por lo que apenas hago info-dump.

Y lo peor es que solo lo digo medio en broma.

En fin, de vuelta al staccato, vamos con la definición oficial de la Wikipedia:

«Staccato (en italiano “despegado, destacado”) en notación musical es un signo de articulación que indica que la nota se acorta respecto de su valor original y va separada de la nota que viene a continuación por un silencio».

¿Y qué quiere decir esto en el ámbito de la literatura? Muy sencillo, las frases en staccato son simplemente frases muy cortas separadas por puntos.

Como pasa últimamente con todo, hay gente que ama las frases en staccato con locura y gente que las odia a muerte.

Si bien es cierto es que esta técnica se utiliza desde hace siglos (por lo menos desde la época de Shakespeare), también es verdad que pasaron a formar parte intrínseca del lenguaje de escritores como Hemingway —que desconfiaba de los adjetivos— y se convirtieron en marca de estilo para Bukowski y los practicantes del realismo sucio.

Ahora se han popularizado como «la-forma-en-la-que-hay-que-escribir-en-estos-tiempos-de-Internet-en-los-que-la-gente-no-tiene-tiempo-para-nada». Así que en vez de utilizarse como un recurso más para determinados momentos, ahora tienes novelas escritas casi íntegramente en staccato para dar y tomar, desde Chuck Palahniuk hasta Jay Asher, desde el terror hasta el Young Adult.

Staccato y fragmentos de frases

El staccato llevado al extremo genera otro efecto por el que los escritores crean frases sin sujeto ni predicado; es decir, frases divididas en fragmentos. A veces incluso frases de una sola palabra. Un ejemplo:

«Hay un hombre. En la cocina. Me está mirando. Ojos azules. Hielo.»

Como cualquier cosa susceptible de «opinarse» en Internet, las preferencias sobre este staccato llevado al extremo han desembocado a veces en una guerra entre lectores. La carta que recibió el escritor Chuck Wendig así lo atestigua (no habla específicamente del staccato, pero considero que los fragmentos de frase y el staccato son dos recursos que muchas veces se dan de la mano).

Hay lectores que creen que usar esta técnica es simplemente mala escritura, algo propio de un autor perezoso o que no conoce su oficio, una vulneración de las reglas gramaticales básicas, pero no es cierto. Puede no gustarte y eso es muy respetable. Pero Wendig tiene razón: es una decisión estilística, ni más ni menos. No es un error gramatical y la RAE así lo indica mediante las acepciones que tiene la palabra «frase» en su diccionario.

Ventajas e inconvenientes del staccato

Una primera ventaja es que las frases más cortas y de estructura más sencilla también son más fáciles de comprender. Es algo obvio, pero aquí abajo tienes el gráfico de legibilidad de Edward Fry. De hecho, en esta página puedes copiar un fragmento de algo que hayas escrito y comprobar por ti mismo su nivel de legibilidad en función de franjas de edad.

(Yo paso. Ya tengo bastante con el plugin de Yoast Seo que no deja de insistir semana tras semana en que mis frases son demasiado largas. Bah).

Una novela que se lee bien es una novela con más posibilidades de alcanzar una audiencia mayor, de gustar más y de tener más éxito. Las frases cortas se leen más rápido, sugieren una sensación de urgencia y dramatismo que impulsa al lector a continuar pasando páginas. Pero al mismo tiempo, una novela escrita completamente en staccato genera con frecuencia el efecto inverso: pasado un tiempo, la técnica se vuelve cansina. El exceso de pausas resulta agotador.

Esto no solo vale para el staccato; se puede aplicar a casi todo. Piensa en la distribución de las escenas de acción de un film o en cómo, en algunas películas, las persecuciones y los tiroteos son tan largos y tan exagerados que al cabo de un rato te cansan. Cuando esto ocurre, enseguida pierdes el interés, tu cabeza empieza a divagar, a pensar en la lista de la compra. Necesitas un respiro.

La técnica del staccato se utiliza para generar tensión y para sugerir movimiento. Las frases largas son más adecuadas para momentos de relajación, para explicaciones o reflexiones. En general, un texto fluye mejor cuando se alternan frases largas con otras cortas y mejora sensiblemente cuando la variación se lleva a cabo con un cierto sentido estético, emocional o de ritmo.

¿Y tú? ¿Utilizas frases en staccato? ¿Las amas? ¿Las odias? Déjame tu opinión en los comentarios.

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19 comentarios

  1. Una artículo fascinante. Piel de gallina. Sobrecogedor. Excitante. Toma. Ya.

    Fuera bromas, me ha encantado 🙂

    No conocía el término en sí, pero sí el concepto. Estoy muy de acuerdo con lo que comentas en el artículo. Personalmente, yo suelo utilizar frases muy cortas a menudo, pero solamente ene scenas de acción/tensión. Otras veces, y casi porque la frase y el contexto lo reclaman, es inevitable introducir frases largas, incluso muy largas. Y es esa mezcla la que hace que un texto sea sano, completo y sencillo de leer.

    Felicidades, Victor.

    1. ¡Muchas gracias, Luis! Exacto, yo creo que con un poco de “oído” es relativamente fácil saber cuándo y cómo ajustar la longitud de las frases. Si la novela es variada y tiene cambios de ritmo, entonces el texto recogerá esos mismos cambios y será fácil romper la monotonía.

  2. En principio, ni las amo ni las odio. Creo que es un recurso estilístico que, bien utilizado, puede hacer mucho más potente el texto. Sin embargo, un exceso lo vuelve un texto pobre (y, desde mi humilde punto de vista) infantil.

    Buen artículo, Víctor. Como siempre, me ha encantado.

    1. A mí cuando se abusa del staccato más que infantil me parece pretencioso, como si el escritor diera por hecho que todo lo que ocurre y lo que cuenta es extremadamente importante; pero también entiendo lo de “infantil”, porque las construcción de frases simples invita a esa comparación. ¡Gracias por comentar, Ana!

  3. La verdad es que, no tan exagerado como tu ejemplo, pero a mí me gusta más tender a frase corta que a larga. Sí que es cierto que, cada vez más, alterno ritmos lentos y más amplios con ritmos rápidos de frases cortas, pero me gusta más esta última opción.

    Pero lo que dices es muy muy cierto: el lector necesita descansar de vez en cuando, y con frases cortas acabas saturándole.

    1. Si tengo que elegir, y desde un punto de vista muy personal, yo también prefiero escribir y leer frases más cortas y con construcciones más sencillas. Puestos a hablar de extremos, el abuso de las subordinadas me parece mucho peor que el abuso de staccato. Pero esto ya son preferencias personales. ¡Un abrazo!

  4. Quizá es un deje del mundo del cine (que es donde empecé a estudiar -aunque, a efectos profesionales, no me sirviera para nada), pero considero absurdo que haya gente que se adhiera a un solo tipo de frases a lo largo de toda una novela. Porque para mí, las frases son como los planos de una película. Y, además, funcionan igual: planos largos (de tiempo, no de encuadre) para ver escenarios, para ver personajes, para momentos lentos y de relajación; planos cortos para escenas de acción, discusiones, persecuciones; etc.; y en medio, toda una cantidad de posibilidades.

    Y sí, se pueden y se deben intercalar. Incluso en las escenas de acción, si todo son planos de 1 segundo, al final te aburres como una mierda. En el contraste es donde está la diversión, el entretenimiento.

    Como dijo aquel: en lo único que uno se puede permitir ser repetitivo sin aburrir a la audiencia es en el porno y en el gore. Si no tocas esos géneros, procura ser variado. 🙂

    PD: De hecho, se pone a Palahniuk como ejemplo de “staccato”, pero a veces también te mete frases largas. Lo que pasa es que abundan más las cortas. Ni siquiera él se adhiere únicamente a ese tipo de estructura.

    1. Sí, por supuesto. Con respecto a Palahniuk (que es uno de mis escritores favoritos), yo considero que en la mayor parte de su obra gestiona muy bien los tiempos. Es un escritor —sobre todo si lo lees en inglés— con un estilo muy ágil y que se preocupa mucho por el ritmo y la sonoridad de las frases. Donde a mí me parece que abusa del staccato es precisamente en algunos fragmentos de “El club de la lucha”. Siendo su primera novela, se entiende perfectamente que no haya depurado al máximo su técnica.
      De todas formas no creo que haya nadie en el mundo que escriba solo en staccato (aunque recuerdo una crítica demoledora de esas de Tongoy a una novela en la que daba a entender que el autor no conocía otro registro), pero sí es un estilo que se considera actual o de moda y del que se abusa bastante, yo diría que sobre todo en el Young Adult en primera persona, que es donde lo he visto con más frecuencia.

  5. Conocía el stacatto porque soy pianista, pero no se me habría ocurrido relacionar la definición musical con el concepto literario… Creo que tienes toda la razón y que, como ya decía Aristóteles, en el término medio está la virtud: también en música se utiliza el stacatto para crear efecto y no como estructura base y en la escritura tiene que ser igual. Personalmente, cuando lo utilizo es en escenas que necesito que sean rápidas o confusas, pero nunca tan llevado al extremo como en tu ejemplo. ¡Muy buen artículo, como siempre!

  6. Hola, Víctor:

    Por lo que se ve, servidor tiene cierta querencia al uso del staccato en momentos puntuales. Lo último que he escrito ha sido un par de librojuegos, igual tiene algo que ver.
    Muy interesante tu artículo, la verdad.

    1. Buenas, Fermín. ¡Muchas gracias por el comentario!
      Yo creo que en un librojuego el staccato está mucho más justificado, porque el papel activo del lector en la historia “invita” de forma natural al uso de técnicas así. Por cierto, lo de los librojuegos es un tema que me parece muy interesante. Di unas clases el año pasado sobre estructura de videojuegos y los condicionantes que plantean los diferentes formatos a la hora de narrar una historia y hace tiempo que me apetece reaprovechar mis apuntes y escribir un artículo o dos sobre el tema. Me has hecho volver a pensar en ello…

  7. A mí me parece una buena técnica, pero como todas, hay que usarla cuando toca. Yo la uso en momentos muy puntuales donde realmente necesito generar esa tensión, pero, como bien has dicho, usarla continuamente cansa más que otra cosa. Recuerdo de hace unos meses (puede que incluso unos años) un pequeño texto donde venían coloreadas las frases en función del número de palabras que tuviera. Si la memoria no me falla, el autor relacionaba cada color con una nota y comentaba que si se repetían los mismos colores, la melodía sería monótona y aburrida, y lo mismo ocurría con el texto. Un stacatto continuado produce eso, hastío.
    ¡Muchas gracias por el artículo! ^^

    1. Vaya, pues me encantaría echarle un ojo a ese fragmento de texto. Sería estupendo para complementar el artículo. ¡Un saludo!

  8. Genial artículo.

    Conocía la palabra pero no la hubiese asociado jamás a la escritura.

    Analizando un poco libros que he leído y me gustan, reconozco que hay algunos en los que se utiliza mucho el estilo de frases cortas (creo que Territorio comanche de Reverte es una de ellas) y supongo que es un buen recurso cuando se quiere acelerar la acción, pero estoy de acuerdo en que en el equilibrio está la clave para un texto pulido.

    Me ha encantado el artículo.

    Un saludo

    1. ¡Gracias, Yon! A mí también me gusta la inmediatez de ese tipo de literatura (como lector y también como escritor). Es una técnica que si se utiliza bien produce muy buenos resultados, en mi opinión incluso cuando se hace evidente a lo largo de todo una novela y no solo en un momento puntual (y con esto me refiero no solo al staccato sino también a los fragmentos). Obviamente, el mal uso y el abuso de cualquier cosa generarán el efecto contrario.
      ¡Un saludo!

  9. Hola Víctor.
    Me gusta leer tus consejos.
    Gracias a tu artículde acabo de caer en la cuenta de que cuando escribo ( hasta ahora solo para mí) lo hago con frases largas con demasiadas subordinadas. Creo que esto está relacionado con mi manera de expresarme oralmente. A partir de ahora procuraré introducir, alguna frase corta, aunque me cueste.

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