Sobre competiciones y leer por obligación

Bien entrados ya en el 2015, quería comentaros algo que me llamó la atención del final del año pasado: Las competiciones de libros leídos

Sé que muchos de vosotros publicasteis una entrada con los libros con los que habíais lidiado a lo largo del año pasado. Confieso que leí todas esas entradas con mucho interés (me resulta mucho más fácil conocer a una persona a través de los libros que lee, que de cualquier otra forma ¿A que es bonito?). Algunos blogueros hacían breves comentarios de cada uno de los libros de su lista,

con lo que éstas se convertían en pequeñas reseñas. También se hicieron muchas selecciones con los mejores libros de 2014, algunas muy buenas (en particular os recomiendo la del magnífico blog escritores sucios).

Al mismo tiempo, llevo ya algunos meses dejándome caer por Goodreads, la red literaria global por excelencia. Entre las millones de actividades a las que uno puede dedicarse por allí, me llamó la atención una en concreto, que planteaba un desafío: ¿Cuántos libros vas a leer en 2015? Si no recuerdo mal, podías marcar una cantidad cualquiera y luego ir contabilizándolos a lo largo del año y así competir con otros usuarios. Era como un propósito de año nuevo: “Este año quiero dedicar más tiempo a leer. Me voy a apuntar al Challenge de Goodreads”. 

Muchos blogs también hacen este tipo de competiciones: leer un libro de un autor de cada letra del abecedario, leer no sé cuántos libros en no sé cuánto tiempo, y cosas así. Estuve investigando un rato y me encontré con un artículo en Book Riot de una usuaria que decía que empezó a participar en el Book Challenge de Goodreads en 2011, marcándose 75 libros como objetivo (la negrita es mía):

 

“Parecía una buena cifra. Estaba manteniendo un buen ritmo, y puesto que libré todo Julio, estaba leyendo un montón. Así que subí de 75 a 85, y reventé esa cifra en Diciembre. Para finales de año había 90 libros. Sintiendo que necesitaba un desafío, me animé a doblar mi objetivo: en 2012, leería 150 libros.

 

Bueno, pues reventé ese récord también.
En 2013, tenía muchas otras obligaciones, y la verdad es que había notado la presión de leer los 150 libros del año anterior. Por tanto, me marqué el mismo objetivo en lugar de presionarme más. Pero de algún modo (y sé muy bien cómo) acabé leyendo 189 libros en 2013. El 126% por ciento de mi objetivo original.

 

Así que, claro, ¿qué hago ahora? Me pongo el objetivo de 175 libros este año.
Y entonces me di cuenta, a finales de año, que estaba leyendo como loca. Estaba leyendo mientras alcanzaba el DVR. Estaba leyendo mientras CENABA. Leía en cuanto tenía la oportunidad. No porque quisiera hacerlo, sino porque tenía que ponerme al día. ¿Alguna vez has entrado en Goodreads y te has dado cuenta de que estabas tres libros por detrásde tu Challenge? ¡Te pone de los nervios! Sentía que SIEMPRE tenía que estar leyendo, daba igual todo lo demás. El problema del Challenge se agravaba porque me sentía culpable por tener tantos libros en casa, tanto en papel como en formato digital, y sentía que debía leérmelos todos.”

 

Esto no es un caso aislado. Esto es lo que nos viene. Leer mucho, muchísimo y contárselo a todo el mundo, y competir entre todos. Porque Internet es así, funciona así. Da igual cuál sea la competición: niveles alcanzados en el Candy Crush, kilómetros recorridos en alguna app de runners o seguidores en nuestra cuenta de Twitter. Sé que hay cosas peores, vale. Pero nos estamos haciendo daño a nosotros mismos sin necesidad. ¿Cuándo leer se transformó en una carrera? ¿Cuándo los malditos consejos de los lifestyle gurús y de los personaltrainers permearon hasta aquí? 

Parece que una vez más hay que resaltar lo obvio: Leer no debería de ser una competición, y desde luego no debería estresarnos. Hay una gran diferencia entre querer leer más, agobiarse porque tenemos muchos libros en casa en la lista de “pendientes”, apuntarnos a uno de estos desafíos porque es divertido, y lo que cuenta esta usuaria de Goodreads.

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3 comentarios

  1. Hola Víctor. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Leer debería ser muchas cosas (alimentar la imaginación, estimular el intelecto, ejercitar la memoria y la capacidad de retentiva, disfrutar, entretenerse, conocer otros mundos, otros lugares, otras culturas, otras gentes, etc…), pero no debería ser nunca, jamás, una competición. Vivimos en una sociedad en permanente sobreexposición. Al final el jodido Andy Warhol se quedó corto con aquello de los 15 minutos de fama. O igual lo malinterpretamos, y en realidad quiso decir "15 minutos de fama cada media hora o así". Y digo yo, ¿realmente le importa a alguien el número de libros que otros lean? ¿y qué esperan conseguir a cambio, una palmadita en la espalda y una chocolatina? "Muy bien chaval, has conseguido leerte 185 libros en un año natural. Toma, un Kit-Kat. Date un respiro". Me parece ridículo. Y absurdo. Y mira que yo de absurdidades entiendo un rato.
    Pues, ¿sabes qué? Voy a coger el guante. Ahí va mi reto: voy a publicitar a los cuatro vientos mi "lista de libros que NO leeré este año". A ver quién lo supera.
    Un abrazo, Víctor.

  2. Oye, pues lo de la lista de libros que no vas a leer en 2015 me parece una grandísima idea. Sin duda la mía estaría llena de clásicos y de recomendaciones de amigos. Yo soy un lector de velocidad media (más bien tirando a lento), y con unos cuarenta libros al año ya me sobra, aunque es verdad que escribir me lleva mucho tiempo y que, si no escribiera, podría leer algunos más. Siempre se quedan muchos en el Limbo. A veces me da pena, pero así es la vida.

    Y lo de la sobreexposición es terrible. Parece que si no proclamamos nuestros méritos y actividades a los cuatro vientos no somos capaces de disfrutarlos. ¡Ni que el hecho de leer libros fuese algo excepcional! Al fin y al cabo, una de cada dos personas en España lo hace 🙂

  3. Sin duda, me quedo con tu frase: "¡Ni que el hecho de leer libros fuese algo excepcional! Al fin y al cabo, una de cada dos personas en España lo hace :)" ¡Seguro! Por cierto, ¿has visto lo interesantes que son los envases de champús y geles de baño? Pura literatura de "trinchera" Jajajaja. Si los de las editoriales fuesen listos deberían fabricar novelas impresas en papel higiénico. Un momento…uhm…quizás no sea tan mala idea. Disculpa un segundo, voy a la página de registros y patentes, ahora vuelvo.
    Un abrazo, Víctor.

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